¡Buenas noches…!

¡Bienvenidos al Diario de Payasospital! Con la idea de que se conozca mejor el impacto del trabajo de Payasospital y la dimensión humana de lo que hacemos en los hospitales de la Comunidad Valenciana donde acudimos, ofrecemos este diario de anécdotas y experiencias que viven nuestros payasos cada día en las habitaciones de los niños hospitalizados que visitamos semana tras semana. Las situaciones descritas en el blog son reales pero con el fin de preservar la intimidad de las personas, aparecen con nombres ficticios.

Cada dia millor

Doctós Càpsulo Prentendós (Jaume Costa)

Aurora es una xiqueta de 10 anys que va tindre un accident de tràfic amb varies lesions, entre elles un TCE (Traumatisme Craneoencefálico). La primera vegada que la varen vorer anava amb el Dotor Max Recetax (Sergio Claramunt) i Aurora estava  en la UCI del Hospital La Fe. En la transmissió ens van dir que no connectava massa. Li van fer música m’entres sa mare plorava. Visualment no connectava però sa mare ens va donar les gracies i va dir que si li havia arribat. 

Quatre dies desprès la vaig vorer amb el Professor Microscopio (Ventura Cano) i ja estava en planta. La meua sorpresa va ser que ja connectava, i fins i tot contestava amb la ma i  el dit cap amunt o cap avall a les nostres preguntes en senyal de ok o no. En vaig quedar bocabadat i molt content de vorer la seua evolució en tan sols quatre dies. Espere que siga algo que passe freqüentment, però jo no ho havia observat fins ara en ningú.

Setmanes més tard la vaig tornar a vorer amb Microscopio i ja parlava. Van fer una improvisació on Micro espantava a Càpsulo digen que hi havia un bitxo. Ella es reia i va entrar al joc, fins i tot espantava ella directament a Càpsulo digen «un bitxo» varies vegades… UUUAAAUUU!

Eixe dia ens van dir en la transmissió que li donaven el alta i que seguiria en rehabilitació. Ens despedim d’ella i de sa mare, que havia vist jo les tres vegades que la vaig vorer a Aurora. Desitgen  que es recupere totalment, però tot el vist apunta a que així serà.

Jaume Costa (Doctós Càpsulo Prentendós)

El muñeco de Malak

Enfermera Mina Mercromina (Asun Cebrian)

Cuando llegamos al servicio, las enfermeras nos dijeron que habían llorado mucho los días pasados, pero que hoy se encontraban un poco mejor. La muerte de Claudio había sido un palo para todos. Lo conocíamos desde hacía tantos años que no soy capaz de recordar la primera vez que lo vimos. Era un chaval siempre amable que quería mucho a nuestros payasos. Junto a él, en la misma habitación, siempre estaba Malak.

Tras su muerte, tan repentina para todos, nos preguntamos cómo lo llevaría todo el servicio, en especial Malak. Las enfermeras nos dijeron que lo llevaba bastante bien. Nos sorprendió que ellas le habían confeccionado un muñeco.

Cuando entramos a verlo, enseguida nos dijo que Claudio había muerto y que él tenía allí al muñeco que lo representaba. Con una serenidad absoluta, habló de Claudio y de que se había marchado. Mi compañera de ese día, Beni Cilina (Nuria Urioz), contó una historia sobre un arco iris y después cantamos la canción favorita de Claudio. Malak le puso una maraca al muñeco y todos cantamos a voz en grito. Fue un bonito homenaje. Malak nos puso muy fácil hablar con naturalidad de la pérdida de Claudio.

Los niños nos enseñan. Ahora Malak ya no utiliza el muñeco para mitigar su dolor y poco a poco se va haciendo a la idea. Nos ha dado una lección de integridad y de cariño hacia su amigo y de cómo hacer el viaje del duelo paso a paso.

Asun Cebrian (Enfermera Mina Mercromina)

No quiere que entréis

Supervisora Remedios (Esther Ramos)

Darío te 9 anys i està ingressat per Broncoespasmo. En este xiquet, just quan anàvem a entrar, una infermera ens va pillar pel passadís i ens va dir: “Que me ha dicho que no quiere que entréis, que no tiene ánimo para nada”.

La Doctora Esparadrapa, el nom de la meua companya (Elena Donzel) i jo vam anar cap a l’ habitació per a tancar la porta i tantejar. Només de dir-li a Esparadrapa que tancara la porta que no anàvem a entrar, ell va començar a riure. La mare el mirave de reüll i al·lucinava. Així vam estar un poquet, Esparadrapa que deia que per suposat que l’ anava a tancar i mai la tancava… Vam fer eixe joc des de la porta i va funcionar genial. El misteri del que es diu en un principi i el que passe al final.

És veritat que este xiquet al dia següent que vam tornar, l’ havien pujat a UCI i li estaven fent una placa. Estava en el llit que està dins la cristalera, i es va tapar la cara perquè no volíe saber res. Esta vegada no vam insistir. Estava clar.

Esther Ramos (Supervisora Remedios)

Una canción triste

Doc Tornillo (Quique Montoya)

Entramos en la habitación de Ander, de 10 años, ingresado en el Hospital General de Alicante. Al preguntarle si quería una canción alegre o triste, nos contesta, con complicidad y picardía en los ojos, que prefiere una triste. Al instante mi compañero, el enfermero Teo Mómetro (Pantxi Coves) y yo, comenzamos a improvisar una canción en la que todas las mascotas de Doc Tornillo (el nombre de mi payaso), se iban muriendo por diversas razones: un constipado, un atropello de camión, una caída por un precipicio… Cada vez que la canción se ponía más triste, Ander iba riendo más y más, hasta el punto de pedirnos que fuera lo más triste posible. Una vez terminada, los payasos nos quedamos con una tristeza teatral que a Ander no podía ocasionarle otra cosa que reír aún más. Ander nos dio una gran lección. Y es que a veces es necesario reírnos de las tristezas y hablar tranquilamente de la muerte. Los niños, en la mayoría de las ocasiones, están mejor preparados que los adultos para afrontar situaciones difíciles, entre ellas la muerte.

Quique Montoya (Doc Tornillo)

Equilibrio sobre papel

Enfermero Baldomero (Luka Soriano)

En el Hospital Clínico de Valencia, en el servicio de Hospital de Día, me meto en el baño mientras el Profesor Microscopio (Ventura Cano) empieza su presentación ante los niños y padres presentes. Minutos antes le había propuesto a mi compañero que actuaramos sin palabras. Dentro del baño, juego con el ruido de unas cuñas. Salgo con una en la mano, asombrado de mi descubrimiento. No siento aflorar propuesta de juego, así que vuelvo a meterme. Hago más ruido. Salgo de nuevo con un rollo de papel higiénico, nuevamente sorprendido. Tiro un poco del papel. Mi mirada le dice a Microscopio que estire más y se aleje al fondo de la sala. Le da el papel a una madre que está sentada al final. Luego a un niño y vuelve hasta mi lado. Mis ojos se fijan en el títere de Micro que apenas se asoma en su bolsillo. Mi mirada le vuelve a hablar. Me coloco el rollo en la boca y comienzo a tocar con la guitarra mientras el ratón Leo, su marioneta recién salida de su bolsillo, hace equilibrios. Todos miran atónitos… el ratoncito pasa al lado de una silla donde hay un bolso. Se mete allí. Sale del bolso un pequeño oso de peluche ante la mirada atónita de madres, niñas y niños. El oso vuelve al bolso y sale el ratón con un monedero. La risa de los presentes adquiere por un momento la calidad de un público en un teatro. Buscamos el final mientras continúa la música. Salimos despacio como si no hubiera pasado nada.

Luka Soriano (Enfermero Baldomero)

Magia, una vez más

Auxiliar de Limpieza Pía (Haydeé Bañales)

Nos encontramos con el pequeño Eloy, de 2 años, en el pasillo de pediatría del Hospital de La Plana. Él está cansadito y con fiebre. Pía, mi payasa, saca al exuberante Federico (mi marioneta-pajarraco verde, que siempre me acompaña), mientras la Doctora Esparadrapa (Elena Donzel), mi compañera, canta una bonita canción. De pronto, de tres habitaciones diferentes comienzan a salir padres y madres acompañados de sus hijitos. Todos son pequeñines de entre 1 y 3 años. Los padres se sientan en el pasillo y también aparece alguna enfermera que no pudo evitar quedarse a contemplar el improvisado acontecimiento. De repente, tenemos ¡una función de títeres! Los padres y madres aplauden, los nenes se relajan: pompitas de jabón, música, la presentadora Pía y la gran cantante Esparadrapa. ¡Se creó un espectáculo en el pasillo! La divertida fiesta duró casi 20 minutos y nosotras encantadas de hacer magia… ¡una vez más!

Haydeé Bañales (Auxiliar de Limpieza Pía)

Un conejo que estornuda

Camillera Juanola Pastilla (Mado Vidal)

Visitamos a Kael, de dos añitos, en el Hospital La Fe. Las enfermeras nos habían dicho que la situación del peque era muy complicada, ya que llevaba dos o tres meses allí, esperando un trasplante. Su mami estaba solita, sin familia y sin apoyos, tenía mucha ansiedad y nos contaban que, sin querer se la transmitía al chiquitín, que estaba temeroso, no sonreía y lloraba enseguida por todo. Mina Mercromina (Asun Cebrian) y yo, entramos con cuidado, suavecito, saludando y con musiquita… y de repente aparece «Conejo» (la marioneta que guardo siempre en el bolsillo), empieza a bailar, le saco la escobilla del WC como si fuera una flor y al olerla Conejo estornuda. Fue entonces cuando Kael, que seguía atentamente los movimientos del conejo, al ver que había estornudado, y que al volver a oler la flor, volvía a estornudar, se puso a estornudar adrede. Si Kael estornudaba, el conejo estornudaba, y otra vez, y otra. Así empezó a repetirlo cada vez más rápido. Se incorporó en el sofá cada vez más excitado, más divertido. Parecía que estaba sacando rabia, estaba controlando la situación, estaba pasándoselo pipa. Luego el conejo se sonó en un pañuelo muuuy largo que volaba y temblaba al sonarse. Nos fuimos despidiendo, pero el pequeño no nos quería dejar marchar, porque comenzó de nuevo a estornudar a propósito como intentando retenernos. Estornudando salimos de la habitación con una sonrisa en la cara, como la de Kael. 

Mado Vidal (Camillera Juanola Pastilla)

Shhh… está durmiendo

Doctora Vacuna (Laura Suñer)

Llegamos a trasplantes en el Hospital La Fe, donde seguía estando Nael de 4 años, ingresado por trasplante hematopoyético. Las enfermeras, y también la maestra, nos informan sobre su bajo estado de ánimo. “Antes cooperaba y participaba en los juegos”, nos dicen.

Cuando mi compañero, el profesor Microscopio (Ventura Cano) y yo, entramos en su habitación, Nael estaba recostado hacia la puerta, tapado hasta el cuello con una suave sábana blanca. Parece que duerme, le acaban de medicar e intuimos que reposa. Su madre, sentada a sus pies nos ve y sonríe, dirige entonces la mirada hacia su hijito. Contenta le dice: “¡Mira Nael, han venido a verte!”, pero el pequeño hace como que duerme y nosotros seguimos el juego. “Shhh…vamos a cantarle una nana, que está durmiendo”, dice Micro, y comenzamos a entonar “Dormi tesoro”.

Cuando acabamos, dispuestos ya a marcharnos, de repente Nael abre los ojos. Sorprendidos volvemos a cantar la nana. La madre ríe a carcajadas. El muchachito vuelve a hacerse el dormido. Terminamos de cantar, suavecito. Despacito nos vamos yendo… Shhh. ¡Pero, el niño vuelve a abrir sus ojos! ¡Ups! Volvemos a “nanear”. Así hasta por lo menos seis veces, que es cuando Nael sonríe, y que es también cuando la energía fluye alegre y sanadora por nuestros corazones.

Laura Suñer (Doctora Vacuna)

Apreta el botón

Enfermera Paquita Tiritas (Susana Giner)

En otra habitación encontramos a Mireia de 6 años, ingresada por fractura al caerle la tele encima. La hemos visitado varias veces, pero siempre se muestra muy seria y tímida. Su padre nos recibe con sonrisas, pero ella nos mira con desconfianza. El último día que la visitamos, ella estaba jugando con un muñeco que hacía una musiquita cuando le tocaba un botón. Mi compañero Doc Tornillo (Quique Montoya) y yo comenzamos a andar como muñecos robóticos por la habitación al sonar la musiquilla. Cuando Mireia la paró nosotros también paramos. Ella enseguida capto el juego y volvió a hacerla sonar. Nillo (abreviatura de Doc Tornillo) y Paquita Tiritas (el nombre de mi payasa) no podían parar de andar y si llegaban a una pared seguían intentando andar, como los juguetes que se quedan atascados sin cambiar de dirección en su empeño por seguir adelante. Aquello despertó las carcajadas de Mireia, que paraba la música para darnos un respiro. Nillo y Paquita suspiraban aliviados, pero la niña rápidamente volvía a accionar el botón. Nillo y Paquita intentaban salvarse el uno al otro cuando quedaban obstaculizados en su marcha por una silla o una pared, pero como no podían parar de andar, o bien pasaban de largo por al lado del compañero, o bien quedaban atrapados junto a él, dándose ambos trastazos contra la pared. Mireia no paraba de reír y esta vez no quería que los payasos se marcharan de la habitación, se lo estaba pasando bomba y nosotros ¡felices por verla reír al fin! Me embeleso.

Susana Giner (Enfermera Paquita Tiritas)

Sigue siendo un niño

Auxiliar de Limpieza Pía (Haydeé Bañales)

Me quedo un poco removida por la historia de Ikram, un niño de 9 años ingresado, por un accidente de tráfico, en la UCI pediátrica del Hospital General de Castellón. Lo visitamos varias veces en el mes y su diagnóstico no era muy esperanzador. Uno de aquellos días al salir de la habitación, la Supervisora Remedios (Esther Ramos), al notarme emocionada, me dijo: “Detrás de los tubos y demás material médico sigue siendo un niño”. Esa frase me ayudó para futuras visitas.

Ayer lo vimos de nuevo con la Doctora Esparadrapa (Elena Donzel) y recordé la frase de Esther. A sus padres, musulmanes y no muy charladores, les encanta que pasemos a verlo. En esta ocasión le cantamos y lanzamos pompitas – “¡espuma del mar!” – y reaccionó de una forma más evidente. Aunque el personal en las reuniones de transmisión de información nos haga parte de su pesimismo: ¡creo que mejorará! y Pía (el nombre de mi payasa) y compañía, serán testigos de ello.

Última visita a nuestro querido Ikram, de 9 añitos e ingresado por TCE (Traumatismo Cráneo Encefálico). Lo trasladan a un centro de rehabilitación. Las enfermeras nos hacen parte de sus avances: se sienta, come… La última vez las educadoras nos pidieron que le diéramos un chupa-chups de regalo. Ellas trabajarían con él y a partir de ahí comenzó a comer. Es muy reconfortante trabajar en equipo, ya sea con las enfermeras o con las educadoras. En la última visita que le hicimos, el pequeño reaccionaba con sonrisas cada vez que la Doctora Esparadrapa tiraba su marioneta. La madre y el padre nos dieron las gracias emocionados.

Haydeé Bañales (Auxiliar de Limpieza Pía)

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