¡Buenas noches…!

¡Bienvenidos al Diario de PayaSOSpital! Con la idea de que se conozca mejor el impacto del trabajo de PayaSOSpital y la dimensión humana de lo que hacemos en los hospitales de la Comunidad Valenciana donde acudimos, ofrecemos este diario de anécdotas y experiencias que viven nuestros payasos cada día en las habitaciones de los niños hospitalizados que visitamos semana tras semana. Las situaciones descritas en el blog son reales pero con el fin de preservar la intimidad de las personas, aparecen con nombres ficticios.

El primer choque

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Mina Mercromina (Asun Cebrian)

Elvira, de 7 añitos, se encontraba en el servicio “Hospital de día” del Hospital Universitario y Politécnico La Fe. Los sanitarios estaban aplicándole su tratamiento. Compartía habitación con otra niña, un poquito más mayor que ella. La enfermera nos advirtió que los payasos no le hacíamos mucha gracia, pero que lo intentáramos a ver qué pasaba.

Doña Urgencia (Jimena Cavalletti), mi compañera de ese día y yo, nos asomamos a la puerta. Dirigiéndonos a la otra nena, preguntamos si se podía pasar. Por el rabillo del ojo ya vimos cómo la pequeña Elvira se escabullía entre las sábanas.

De pronto, dentro del juego, mi colega y yo nos chocamos. Notamos una leve risa. Fue entonces cuando vimos unos ojillos, con sus gafas rosas, que se asomaban entre la  blancura de la cama. En aquel mismo instante comprendimos cuál era la escena que debíamos desarrollar. Chocábamos con todo lo que había a nuestro alrededor: paredes, camas, sillas… Elvira y su compañera empezaron a reírse a carcajadas, al igual que sus mamás y el personal sanitario. Cuando nos íbamos a marchar, nos pidieron hacernos una foto todas juntas y su mamá nos dijo: “Os la habéis ganado al primer choque”. Nos mandó las fotos a Payasospital: Elvira estaba con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Menudo cambio!

Asun Cebrian (Enfermera Mina Mercromina)

Del grito al sueño

Elena

Doctora Esparadrapa (Elena Doncel)

Aquel día vistamos a Carla, una niña con autismo que se encontraba en el Hospital de la Plana de Vila-real. Estaba muy alterada cuando entramos en la habitación. Gritaba sin parar y la mamá estaba bastante nerviosa. Mi compañera, la Supervisora Remedios (Esther Ramos), se puso a tocar el ukelele y las dos empezamos a cantar y a bailar. La niña, que al principio no paraba quieta, conforme nosotras empezamos a bailar muy rápido y a hacer alguna pausa, empezó a tranquilizarse y a sonreírnos. Seguimos así y empezamos a bajar poco a poco la intensidad del baile y de la música, lo que provocó que Carla se tranquilizara totalmente. Se relajó tanto que llegó a dormirse. La mamá nos explicó que su hija llevaba muchos días muy alterada e inquieta y que era la primera vez que se relajaba. Antes de irnos nos mostró su agradecimiento. Estaba emocionada y su niña durmiendo plácidamente.

Elena Doncel (Doctora Esparadrapa)

 

Corte de pelo

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Auxiliar de Limpieza Pía (Haydeé Bañales)

Aquel día en el Hospital General de Castellón, nos encontramos con Adriana, una adolescente de 15 años ingresada por dolores de cabeza. La supervisora nos comentó que le acaban de diagnosticar un tumor cerebral. Aún no se lo habían dicho. Se lo dirían después de nuestra intervención. Dentro de la habitación, Adriana estaba con su madre quien no podía más de tanto reír: la Dra. Esparadrapa (Elena Donzel) y la Auxiliar de Limpieza Pía (el nombre de mi payasa) intentaban mostrarles su gran talento para el baile.

A la semana siguiente, entramos a su habitación contando unos chistes terribles: se rieron muchísimo también. Al finalizar nuestra intervención, la madre nos pidió una canción. Esparadrapa cantó una tierna canción, mientras Pía bailaba con la madre. De un momento a otro la madre pasó de la risa al llanto. Me abrazó y me susurró al oído que al día siguiente operarían a su hija. Nos despedimos y le prometemos que las buscaríamos por todo el hospital en nuestra próxima visita.

El jueves preguntamos por Adriana en la UCI pediátrica, pero no estaba allí. Finalmente, nos autorizaron a entrar en la UCI de adultos. Al fondo del pasillo, antes de entrar, una persona agitaba fuertemente sus brazos mientras gritaba: “¡Mis niñas vinieron!” Era la madre. Había estado toda la noche sentada en la salita de espera. No había podido ver a su hija desde que le operaron el tumor. Se le iluminó la cara al saber que Pía y Esparadrapa visitarían a su niña.

El personal sanitario nos dejó pasar, pero a la madre no. Ella, con una lagrimita y una sonrisa, nos hizo un gesto de “id vosotras”. Algunas enfermeras nos siguieron para ver la reacción de la niña. Nos encontramos a Adriana durmiendo. Le habían cortado el pelo. Al escuchar la música, entreabrió los ojos. Y allí estábamos de pie: ¡las payasas! Jugamos a que nos escondíamos. Le contamos cómo nos habíamos “colado” y cómo la buscamos por todo el hospital. Le dijimos que su mami estaba fuera y que le tenía una sorpresa. La niña se reía de ver cómo nos escondíamos del personal.

Al poco rato su madre entró. Niña y madre se fundieron en un abrazo. Lloraron. La madre se había cortado el pelo como la niña. “¡Las payasas queremos cortarnos el pelo también! No hay tijeras: ¡Qué mala pata…!” Nos esfumamos cantando algo dulce y las dejamos abrazadas. La operación salió bien. Días después nos enteramos de que el tumor no era maligno.

Haydeé Bañales (Auxiliar de Limpieza Pía)

La màgia de Paco

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Dr. Càpsulo Pretendós (Jaume Costa)

Volia parlar-vos de Paco, un xiquet oncològic de 7 anys, i de la seua incomoda actitud de rebuig a nosaltres tirant-nos de la habitació i cridant: “¡Fuera! ¡Fuera!”. Fins i tot recorde que la primera vegada que el vaig vorer a La Fe anava amb la Doctora Esparadrapa (Elena Donzel) i ens va tirar fins i tot algun objecte. Als seus pares els encantem i els sap mal que a vegades siga tant agressiu amb nosaltres (i supose que també amb la resta del món). Jo he vist a Paco tres vegades, la primera es aquesta que ja he comentat anant amb Esparadrapa i evidentment no varem entrar. En canvi les altres dos vegades que he vist al xic ens ha rebut molt bé. Com per exemple un dia amb la Infermera Mina Mercromina (Asun Cebrián). A sa mare li va encantar que anàrem i a Paco pareix ser que també, perquè de seguida ens va mostrar amable amb nosaltres i ens va obsequiar amb diversos números de màgia, alguns que li van sortir bé i altres com a nosaltres en s’urgeix en les nostres absurdes intervencions. Això sí, quan va acabar la seva actuació començava a canviar la actitud i posar-se nervioset. Sa mare es va disculpar al final. Es la màgia de Paco. Si tens sort et rebrà bé, si no cuida-ho pots resultar ferit. Es la energia del moment.

Jaume Costa (Dr. Càpsulo Pretendós)

¿Dónde estás?

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

En el box más pequeño del Hospital de Día de La Fe, en una misma cama, se encontraban Maite y Miriam de 5 y 9 años, respectivamente. Parecían hermanas pero no lo eran. Estaban muy alteradas, juguetonas y graciosas. Las dos son pacientes de Hematología. Aquel día jugamos a que el Profesor Microscopio (Ventura Cano) se escondía y yo no lo encontraba. Ellas se partían de la risa y me chivaban dónde estaba. Yo, torpemente, no lo veía. Hasta me apoyaba encima de él y no era consciente. Las niñas no paraban de reír y me seguían indicando y ayudando. Llegado un momento cambiamos los roles: ahora era yo, Zirujuana, la que se escondía y Microscopio el que buscaba. Elegí el mismo escondite, incluso la misma posición, que tenía mi compañero. Pero ellas esta vez, disimulaban. Querían despistarle. Todo menos chivarse… Es curioso cómo defendemos a los de nuestro mismo género. ¡Qué bonicas! Justamente yo había vivido esto pero al contrario: en el rol de la que salía perdiendo… Confieso que prefiero sentirme apoyada y defendida como en este juego con las niñas… ¡Qué divertido!

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

A ritmo de rap

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Camillera Juanola Pastilla (Mado Vidal)

En el Hospital Clínico de Valencia, el doctor Juan nos pidió que, cuando visitáramos a Lucas, de 14 años, intentáramos que el chaval moviera los pies y las piernas. El adolescente estaba ingresado porque tenía una aparente parálisis en la pierna derecha. Le estaban haciendo pruebas, pero todo daba negativo y parecía más bien un problema de tipo psicosomático.

En este hospital, el equipo médico siempre nos recibe con los brazos abiertos. El doctor Juan nos había informado del estado de los menores ingresados, de manera ejemplar. Nos explicó multitud de detalles: una verdadera clase magistral. Fue maravilloso sentir que nos consideraba parte del equipo y nos trataba como tal.

Cuando entramos en la habitación de Lucas, creamos una intervención artística que involucraba a todos los presentes en el baile del “Rap del Tazo”… sobretodo a Lucas. Fue entonces cuando ocurrió lo increíble: el adolescente comenzó a mover los pies, acelerando, frenando, hacia un lado, hacia el otro, la rodilla… El doctor Juan entró a la habitación para ver lo que hacíamos y se sumó al juego con nosotros. Fue genial.

Mado Vidal (Camillera Juanola Pastilla)

Tolón tolón

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Doctora Vacuna ( Laura Suñer)

Natacha tiene 4 años, nos la encontramos en el pasillo de Oncología. La ingresaban esa misma mañana. Un pañuelo de colores le cubría la cabeza, una mascarilla pequeña protegía su boca. Sostenía en sus brazos un gracioso peluche en forma de vaca con unos ojos brillantes y unas suaves orejas rosa.

Cuando Natacha vio a la Doctora Vacuna (nombre de mi payasa) sus ojos se agrandaron. Parecía que su animal preferido era esta especie de becerro vacuno a la que la doctora pertenecía. Le prometimos pasar más tarde y la niña asistió encantada.

Cuando llego el momento Natacha estaba sentada en la cama, jugaba a cepillar la larga cabellera de una muñeca. Su carita se iluminó al vernos y acordamos sacar a Señora Vaca (el nombre de mi marioneta bovina) para cantar la canción de la vaca lechera.

La nena al ver a la Señora Vaca danzar y hacer piruetas sobre mi brazo no hizo más que alargar las manitas para poder alcanzarla. Dudé un instante si sería conveniente para la niña que cogiera a la marioneta de guante que yo manejaba con mi mano izquierda, pero como no estaba aislada ni nos habían indicado que estuviera de recaída dejé que Señora Vaca acudiera a su encuentro.

Natacha, como si la conociera de toda la vida, la hace suya, le habla mirándole a la cara mientras le acaricia el lomo y le pregunta si quería seguir bailando o prefería dormir. De pronto se la acerca a su corazón y es entonces cuando a través de la piel de tela de la marioneta, puedo sentir los latidos de la nena, vibrando a través de mi mano izquierda, llegando directamente a mi onda vibracional. Y transmitiéndome una vitalidad y amor indescriptibles.

Admito que una vez en el vestuario lloré al recordar aquella magia, y doy de nuevo gracias por ello.

Laura Suñer (Doctora Vacuna)

Bomba de amor

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Doña Urgencia (Jimena Cavalletti)

Me encontraba con Beni Cilina (Núria Urioz) en los ascensores del Hospital Dr. Peset que suben a las consultas de Otorrino. Yo jugaba con la gente que iba en el ascensor: ejercía mis poderes para cerrar y abrir puertas, mientras Beni musicalizaba el momento.

En cuanto acabo, Beni me dice que tengo una admiradora. Miro a mi izquierda y había una niña de unos 5 años mirándome. Cuando nuestras miradas se encontraron, ella me abrazo dulcemente y yo a ella, con un abrazo muy verdadero. Mientras los segunditos pasaban se escuchaban sonidos de ternura a nuestro alrededor. Disolvimos el abrazo y le pregunté cómo se llamaba. Me dijo “Nerea” y se fue corriendo junto a su padre mientras me gritaba “¡Qué tengas un lindo día!”.

Fue como una bomba de amor que explotó y atravesó a todas las personas que tuvimos la suerte de vivir el momento. Inmediatamente se “abrió una fuente” de frases cariñosas hacia nuestra labor. Estas son aquellas pequeñas cosas que le dan verdadero sentido a nuestro trabajo.

Jimena Cavalletti (Doña Urgencia)

Reír no cuesta nada

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Auxiliar Ana Lista (Txetxe Folch)

En el servicio de Reanimación del Hospital La Fe esta vez nos encontramos con Griselda, una niña maravillosa de 8 años que tiene los ojos vendados. Ha sufrido un accidente de tráfico y está tumbada sonriendo de escucharnos, con un señor a su lado (imaginamos que es su papá, pero no lo sabemos). Ella ha perdido la vista y el momento es muy delicado, pues ella no lo sabe todavía.

Mientras yo interpreto una de nuestras bellas melodías transportadoras para un bebé que está en la cama de enfrente, la Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit) se ha acercado para presentarse. Cuando me uno a las presentaciones, tienen una súper linda y tierna relación con mi compañera, así que me uno, con toda la frescura que ella trasmite, con su sonrisa y su imaginario de niña. “Hola”, le digo. “Yo soy Analista ¿le damos un susto a Zirujuana?” Ella afirma, y cada vez que asustamos a Zirujuana con un ¡Uuuuh!, ella se ríe de lo tontas que somos y de lo fácil que para ella es reír. Nosotras nos alegramos. Otra lección más de los y las más pequeños y el mundo imaginario, donde las payasas tienen cabida, y nos dicen con amor, que reír no cuesta nada.

Txetxe Folch (Auxiliar Ana Lista)

Melodies màgiques

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Dr. Càpsulo Pretendós (Jaume Costa)

El cas de Susanna de 3 anys ens va sorprendre en el Hospital la Fe. Ja la varen sentir tot el temps bramant i plorant al arribar a la planta. I la sentíem també gran part del temps des del corredor mentre anaven visitant, Mina Mercromina (Asun Cebrián) i jo, les altres habitacions. En la transmissió les infermeres ens varen dir que era un problema social. Al arribar a la porta continuava plorant i va dir que no volia veure’ns. Nosaltres des de la porta, i fora del seu angle de visió, van decidir fer música. Vaig fer sonar la meua mandolina… poc a poc van observar que es calmava i va parar de gemegar: ¡UUUUUAAAAAAUUUUUU! ¡Que bé! Al menys havíem aconseguit llevar-li la tensió una estona. Hi havia varies persones en la habitació i una xica, que semblava una cuidadora, ens va donar de la seua part unes pegatines. Havia especial rebombori i pareix ser que estava estudiant-se el cas. Hi havia una assistenta social, i “de refiló” van sentir que la xiqueta li tenia fòbia als homes. Possible cas de abús?… Siga el que siga, amb la música la van calmar. I ens va obsequiar amb una pegatina a cadascú.

Jaume Costa (Dr. Càpsulo Pretendós)

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