Una cajita de música

Jaume Costa (Doctós Càpsulo Prentendós)

Jaume Costa (Doctós Càpsulo Prentendós)

Eva és una xiqueta de 6 anys, té una PCI (paràlisi cerebral infantil) i està ingressada en l’UCI de l’hospital Clínic per una obstrucció intestinal. He tingut la sort de veure-la tres dies que he anat al Clínic. Els dos primers en UCI i el tercer, en planta.

El primer i el segon dia que la van veure, estava molt inquieta i es movia molt. Al sonar la mandolina, es va girar, i a Bini Cilina (Núria Urioz) i a mi, ens va regalar un meravellós somriure… i es va calmar.

El tercer dia, en la habitació, anava amb el Professor Microscopio (Ventura Cano), la van veure dues vegades, pel mati i per la vesprada. Els familiars eren diferents en les dues intervencions, pel mati mes majors i per la vesprada mes joves; però tant uns com els altres ens van dir les mateixes paraules al entrar a l’habitació: “No se entera”. Però la musica en les dues ocasions va fer el mateix efecte en Eva. La mandolina va sonar i ella va reaccionar calmant-se i somrient a les primeres notes, mirant el lloc d’on venia la música. Emocions dels familiars i plor silenciós de una dona major, segurament la iaia… Molt emotiu…, la música sense dubte és el millor llenguatge.

Quina mirada més bonica la de Eva… Gràcies per el teu somriure… Els familiars es van quedar bocabadats de la seua reacció, i van dir: “Le podríamos comprar una cajita de música”.

Jaume Costa (Doctós Càpsulo Prentendós)

Anuncios

La sorprendente canción sin sonido

Teo Mómetro y Paquita Tirita

Panchi Coves (Teo Mómetro) y Susana Giner (Paquita Tirita)

Aicha, es una niña sorda de cinco años con un tumor cerebral que fue operada en tres ocasiones. El primer día que la visitamos estaba con sus padres en la habitación. Nos dispusimos a hacer música, ya que realmente, aunque sea sorda, le encanta. Comencé a tocar y cantar muy cerquita de ella “Un barquito de cáscara de nuez”, mientras Paquita Tiritas (Susana Giner) hacía pompas de jabón. Yo permanecí concentrado en la mirada de Aicha y en su sonrisa. De repente, se quedó mirándome y empezó a hacer espejo de mi articulación fonética. Aicha disfrutaba de poder cantar conmigo lo que yo entonaba. Tuve que controlar mis emociones para no convertirme en espectador de aquel increíble suceso. Cuando finalizó la canción le colocamos nuestro osito mágico delante de su boca para que soplara e hiciese pompas. Se reía un montón con su risa fantástica y peculiar.

Al parecer, Aicha tuvo una serie complicaciones en el pos-operatorio y volvió a la U.C.I. El segundo día que fuimos a visitarla allí estaba. Con su mirada cómplice y sorpresiva. Muy despierta, atenta. Unas pompas y un conejito la saludaron. Nos comunicaron que la iban trasladar de unidad, por lo que le dijimos que luego nos veríamos en la sala de pediatría. Ella afirmó con su entusiasmo. Más tarde pasamos y todavía no había llegado…

El tercer día, Aicha no estaba en la lista de ingresos. Pregunté por ella, a ver qué había pasado… Paula, la enfermera que nos cuenta cada día el estado de los niños, nos dijo que al no poder hacer nada más por ella en el hospital, había regresado a su país de origen, Argelia.

Siempre recordaré a Aicha que con sus cinco añitos, siendo sorda y argelina, intentaba cantar conmigo la canción de “Un barquito”… sin conocerla ni haberla escuchado probablemente… y quizás… sin haberla intentado cantar nunca.

Como también recordaré a Nicoleta de Rumanía, que hace cinco años, con un lápiz de color intentaba redibujarme o rayarme con él, en el espacio imaginario entre ella y yo. Estas son experiencias que jamás olvidaré. Gracias.

Panchi Coves (Enfermero Teo Mómetro)

Nos quedamos con la boca abierta

Quique Montoya (Doc Tornillo)

Quique Montoya (Doc Tornillo)

Cuando acudíamos al Hospital de San Juan de Alicante, visitábamos la Unidad Hospitalaria de Trastornos Alimentarios (UHTA). Después de hablar con la psicóloga para obtener su consentimiento y saber cómo estaban ese día las jóvenes hospitalizadas, entrábamos a la unidad. Allí estaban ingresadas las niñas, adolescentes y jóvenes con anorexia y bulimia principalmente.

Una mañana iba con el enfermero Teo Mómetro (Pantxi Coves) y nos llevamos una bonita sorpresa con Verónica, de 16 años. Cuando llegamos estaba acostada en la cama y con la cabeza tapada por la sábana. Como otras veces, entramos en el servicio tocando la guitarra y de repente, desde el pasillo vemos a Verónica cómo se destapa y se levanta con alegría. Genial.

Pero eso no fue todo. Una vez reunidas todas en la sala multiusos les hicimos una improvisación musical, y al acabar, la joven sin titubear nos pide la guitarra. No lo sabíamos, pero estudia piano en el conservatorio de música. Con la voz un poco rota nos canta una canción preciosa que habla de volar y fundirse con las nubes. Nos quedamos todos con la boca abierta.

Quique Montoya (Doc Tornilllo)

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.