Menudo cambio

Doc Tornillo (Quique Montoya)

Doc Tornillo (Quique Montoya)

En una habitación de la unidad de oncología del hospital General de Alicante, hay un niño que se llama Sebastián que tiene 3 años. Ese día trabajaba con Pilidora Comprimida (Paqui Noguera) y cuando llegamos a la puerta de su cuarto, sus papás nos comentaron que tenía mucho miedo a los payasos. Parece ser que en una fiesta de cumpleaños de un amigo suyo, vio a uno que no le gustó nada (debió ser alguna persona “disfrazada” de payaso sin idea del oficio), y desde entonces no soporta ver a ninguno.

Con esta información de primera mano, tomamos nuestras precauciones. Poquito a poco, desde la ventana de su cuarto, nos lo fuimos ganando llamando su atención haciéndole pompas de jabón y jugando con nuestros títeres, ante el asombro de los padres. Hasta tal punto, que nos dijeron que se van a hacer socios. Menudo cambio.

¡Viva la magia de la transformación!

Quique Montoya (Doc Tornillo)

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¡A sus órdenes!

Profesor Microscopio (Ventura Cano)

Hemos estado viendo a una niña de cinco años que ingresa regularmente en el Hospital Clínico de Valencia. Padece una fibrosis quística y he coincidido tres veces con ella.

El primer día, la pequeña estaba sola en la UCIP (Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos) y no nos hizo mucho caso. Estuvo atenta a nuestros movimientos, pero sin participar en ellos. Por medio de música indirecta y un títere de mano, el Enfermero Baldomero (Luka Soriano) y yo, intentamos en vano captar su atención. Ni se inmutó.

En la siguiente visita ya estaba en una habitación con su madre en la planta de pediatría. Esta vez mi compañera era Doña Urgencia (Jimena Cavalletti). La niña, con un rostro bastante serio, nos observaba de nuevo, pero esta vez con un punto más de atención hacia nosotros. Comenzó nuestra actuación de una manera muy sutil y sencilla. Le pedíamos permiso para mover un pie, para agacharnos,… para todo. Realizábamos preguntas cortas y concisas en las que ella demostraba su poder sobre nosotros. A todo lo que yo le preguntaba, me contestaba que no. Sin embargo, todas las preguntas de mi compañera recibían un rotundo sí. Mientras, su mamá observaba de manera discreta. Transcurrió la escena con este juego de roles donde la niña ejercía el poder del clown blanco (el listo) integrándose en el juego. Y ya casi al final, en un gesto peculiar de Doña Urgencia en que se levanta la falda y enseña sus divertidas bragas, la niña comenzó a reír. ¡Eureka! Sonríe y lo pasan bien las dos, mamá e hija. Mi compañera y yo nos fuimos contentos y muy satisfechos por el efecto conseguido.

Y el último día que volvimos a coincidir, yo iba con la Auxiliar Analista (Txetxe Folch). La niña estaba de nuevo en la UCIP y nada más vernos nos llamó: “¡Payasos!”, moviendo su manita. Esta vez, su reacción fue bien distinta. No paró de pedirnos cosas: “Dame esto…, dame lo otro…, yo quiero aquello…” Tanto nos mandaba que al final, agotados de tanta tarea, le regalamos una pegatina, le pedimos unas vacaciones y nos despedimos.

Es asombroso el punto en que ahora se encuentra la relación y cómo se ha ido transformando con las intervenciones. Se ha tomado el mandar al pie de la letra, ¡y no veas cómo lo hace!

Ventura Cano (Profesor Microscopio)

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