Transformación hipnótica

Doctora Pili Dora y Enfermera Paquita Tirita

Doctora Pili Dora y Enfermera Paquita Tirita

En la UCI del Hospital General de Alicante, hubo una interacción muy divertida que vivimos mi compañera y yo. Fue con Iván, un niño ingresado de 6 años que visitamos dos veces.

La primera vez que fuimos a verlo estaba jugando con un aparato electrónico. Tenía la mirada centrada en su pantallita. Una enfermera nos comentó que los payasos no le hacían gracia y le había dicho que no se iba a reír. Así que fuimos para allá ¡¡¡al ataque!!! No quitaba ojo de la pantalla e insistía en que no le íbamos a hacer reír, así que nos pusimos a jugar entre nosotras. Yo hipnotizaba a Pili Dora (Paqui Noguera) y la transformaba en lo que yo quería: gallina, mono… El pequeño, poco a poco, iba mirando de reojo hasta que, finalmente, entró a tope en el juego, tanto que terminó siendo él, en complicidad conmigo, quien ideaba la próxima transformación hipnótica:

– Ahora, el suelo te quema.

– ¡Ahora, hay un terremoto!

– ¡¡Ahora, intentas subir por las paredes!!

– ¡¡¡Ahora no ves nada!!!!

Bueno, la Doctora Pili Dora ese día no necesitó gimnasio, jajaja, ¡Con lo que le gusta a ella el remeneo, acabó con la lengua fuera! El siguiente lunes que fuimos a visitarlo nos estaba esperando con un listado de aventuras hipnóticas que volvió a dejar a Pili Dora con dos kilitos menos. ¡Increíble la transformación de una semana a la siguiente, de nuestro querido Iván!

Susana Giner (Enfermera Paquita Tirita)

Tu toca, que jo balle

Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera)

Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera)

Jordi era un xiquet especial. Tenia 4 anys, no parlava i caminava d’una manera particular. Estava afectat d’un càncer a la panxeta i va passar molt de temps, a l’Hospital General d’Alacant.

Havíem estat ja varies vegades amb ell i s’ho havia passat molt be amb la nostra música, les nostres titelles i sobre tot amb les nostres bombolletes, li agradaven molt i reia amb elles.

Un dia, amb l’Enfermero Teo Mómetro (Panchi Coves), vam entrar a l’habitació i ell estava al bracet de sa mare. Sa mare, que sabia el que volia el seu fill, ens va demanar que férem bombolletes, i així vàrem fer: música i bombolletes per a Jordi. Però ens vàrem quedar a quadros quan Teo Mómetro es va posar a tocar una cançó de U2: ‘I still haven’t found what I’m looking for’. Jordi es va posar en peu i, amb la seua particular forma de caminar i estar dret, es va posar a ballar amb un encantador moviment suau i rítmic que ens va deixar bocabadats a nosaltres, a les infermeres que miraven, a sa mare i a la seua iaia. Aquell ball va ser digne del millor ballarí, i des d’aleshores és el meu ballarí favorit.

Encara que aquell dia estàvem ja mes que pagats per la nostra feina, Jordi encara ens guardava més sorpreses. Per la vesprada, ell va sortir amb els seus altres iaios a passejar pel corredor (estos iaios no havien vist el que havia passat pel matí). Ens va veure, i des del control d’infermeria Jordi va caminar, seguit dels seus iaios i amb els seu particular caminar, cap a nosaltres preparat per a ballar. Teo toca, jo taral•lege i Jordi balla. La iaia, que sembla no haver vist mai ballar al seu net, diu: “si no ho veus, no ho creus”, per a continuar comentant, com si parles en nom de Jordi: “tu toca, que jo balle”. I així vàrem estar una bona estona al corredor de la 5ª planta.

Des d’aleshores hem ballat bona cosa amb Jordi.

Jordi ja no està amb nosaltres. Bon viatge, Jordi, on siga que estigues, segur que has trobat algun àngel, com tu, que toque mentre tu balles. Ja ens tornarem a trobar i tornarem a ballar.

Paqui Noguera (Doctora Pili Dora Comprimida)

Una canción para ti

Teo Mometro (Panchi Coves)

Teo Mómetro (Panchi Coves)

Elías tiene 2 años, estaba en coma y lo tenían sedado en la U.C.I. Pediátrica del Hospital General de Alicante.

– “Hola, Elías… Soy el enfermero Teo Mómetro y vengo con la doctora Pilidora Comprimida. Hemos venido a verte y a cantar una canción para ti.”

Al momento, me extendí muy escuetamente, en tono suave y sosegado, con una breve descripción de nosotros mismos.

Una enfermera observaba lo que hacíamos y decíamos a Elías. Éste fruncía el ceño. La sanitaria argumentaba que funcionaba. Ahora mismo, no recuerdo si hicimos una canción infantil francesa “Ma petite” u otra. El caso es que la enfermera se retiró y nos dejó en lo nuestro. La respiración del pequeño cambió… primero algo inquieta y luego reposada, suave… Movía las órbitas de los ojos bajo sus párpados cuando le anunciábamos que nos íbamos y que en otro momento volveríamos con él, e hicimos sonar unos besos en el aire.

La enfermera lo agradeció y yo sentí que habíamos hecho lo mejor que podíamos hacer en un caso así. Era evidente que esta vez habíamos obtenido buenos resultados.

Panchi Coves (Enfermero Teo Mómetro)

Menudo cambio

Doc Tornillo (Quique Montoya)

Doc Tornillo (Quique Montoya)

En una habitación de la unidad de oncología del hospital General de Alicante, hay un niño que se llama Sebastián que tiene 3 años. Ese día trabajaba con Pilidora Comprimida (Paqui Noguera) y cuando llegamos a la puerta de su cuarto, sus papás nos comentaron que tenía mucho miedo a los payasos. Parece ser que en una fiesta de cumpleaños de un amigo suyo, vio a uno que no le gustó nada (debió ser alguna persona “disfrazada” de payaso sin idea del oficio), y desde entonces no soporta ver a ninguno.

Con esta información de primera mano, tomamos nuestras precauciones. Poquito a poco, desde la ventana de su cuarto, nos lo fuimos ganando llamando su atención haciéndole pompas de jabón y jugando con nuestros títeres, ante el asombro de los padres. Hasta tal punto, que nos dijeron que se van a hacer socios. Menudo cambio.

¡Viva la magia de la transformación!

Quique Montoya (Doc Tornillo)

“Dormi tesoro”

Teo Mómetro (Panchi Coves)

Teo Mómetro (Panchi Coves)

A Fernanda, con tan solo 13 años, le diagnosticaron un Osteosarcoma (tumor óseo canceroso) y tuvieron que amputarle la pierna derecha. Cuando la Doctora Pilidora (Paqui Noquera) y yo preguntamos por ella a la enfermera que le atendía, nos dijo que había ingresado para que le administraran un ciclo de quimioterapia.

Cuando llegamos a su habitación, Fernanda nos demostró en todo momento que estaba receptiva y necesitada de nosotros. Nos miraba y permitía que la mirásemos. Su madre estaba presente. Hicimos una tontería muy grande con la forma de abrir y cerrar puertas… se rieron bastante.

Al finalizar este juego le propusimos a la joven cantarle una nana, pues acababa de desplazarse de su mesa a una cama para acompañantes que tenia a un metro. Lo hizo sola, su madre se alertó por si se caía o lastimaba perdiendo el control por su limitación. Pero Fernanda nos hizo una demostración de autosuficiencia, de no necesitar la ayuda de nadie para maniobrar a su gusto. Se acurrucó entre las sábanas y afirmó que sí que quería una nana. Le cantamos una canción de cuna italiana que solemos entonar: “Dormi tesoro”. La madre de Fernanda a mitad de la nana no pudo contenerse unas lágrimas y se giró levemente para que su hija no la viera. La adolescente, acurrucada, cerró los ojos e hizo ademán de jugar con nosotros a que era un bebé. Estaba cansada.

Panchi Coves (Enfermero Teo Mómetro)

La sorprendente canción sin sonido

Teo Mómetro y Paquita Tirita

Panchi Coves (Teo Mómetro) y Susana Giner (Paquita Tirita)

Aicha, es una niña sorda de cinco años con un tumor cerebral que fue operada en tres ocasiones. El primer día que la visitamos estaba con sus padres en la habitación. Nos dispusimos a hacer música, ya que realmente, aunque sea sorda, le encanta. Comencé a tocar y cantar muy cerquita de ella “Un barquito de cáscara de nuez”, mientras Paquita Tiritas (Susana Giner) hacía pompas de jabón. Yo permanecí concentrado en la mirada de Aicha y en su sonrisa. De repente, se quedó mirándome y empezó a hacer espejo de mi articulación fonética. Aicha disfrutaba de poder cantar conmigo lo que yo entonaba. Tuve que controlar mis emociones para no convertirme en espectador de aquel increíble suceso. Cuando finalizó la canción le colocamos nuestro osito mágico delante de su boca para que soplara e hiciese pompas. Se reía un montón con su risa fantástica y peculiar.

Al parecer, Aicha tuvo una serie complicaciones en el pos-operatorio y volvió a la U.C.I. El segundo día que fuimos a visitarla allí estaba. Con su mirada cómplice y sorpresiva. Muy despierta, atenta. Unas pompas y un conejito la saludaron. Nos comunicaron que la iban trasladar de unidad, por lo que le dijimos que luego nos veríamos en la sala de pediatría. Ella afirmó con su entusiasmo. Más tarde pasamos y todavía no había llegado…

El tercer día, Aicha no estaba en la lista de ingresos. Pregunté por ella, a ver qué había pasado… Paula, la enfermera que nos cuenta cada día el estado de los niños, nos dijo que al no poder hacer nada más por ella en el hospital, había regresado a su país de origen, Argelia.

Siempre recordaré a Aicha que con sus cinco añitos, siendo sorda y argelina, intentaba cantar conmigo la canción de “Un barquito”… sin conocerla ni haberla escuchado probablemente… y quizás… sin haberla intentado cantar nunca.

Como también recordaré a Nicoleta de Rumanía, que hace cinco años, con un lápiz de color intentaba redibujarme o rayarme con él, en el espacio imaginario entre ella y yo. Estas son experiencias que jamás olvidaré. Gracias.

Panchi Coves (Enfermero Teo Mómetro)

¡Y se montó el tablao!

Paquita Tiritas

Trabajando en el Hospital General de Alicante con Pilidora Comprimida nos encontramos en neurología a Javi de 13 años, ingresado por crisis epilépticas. Cuando lo vemos por el pasillo parece tranquilo, es un chicarrón bien grandote casi con bigote y con una voz ronca y grave.

Bromeamos de lejos con él, nuestras payasas caen rendidas a sus pies y le preguntamos si tiene novia. El nos sonríe y parece que entra en nuestro juego, pero conforme nos acercamos a él se pone a chillar espantadísimo con ese pedazo vozarrón y se mete corriendo en su habitación. Nosotras no entendemos nada. De repente aquel chico grandote parece un niño pequeño asustado.

Dejamos pasar un tiempo y nos acercamos a su habitación: Javi está tumbado en la cama y su madre amorosa tumbada a su lado lo rodea con sus brazos, bueno, intenta abarcar ese metro ochenta de hijo que tiene.  Cuando nos ve, nos sonríe, pero de repente como asustado se pone a chillar otra vez. Su madre intenta calmarlo, le acaricia la cabeza y se ríe, como quitando importancia a la reacción de su hijo. Nosotras  guitarra en mano comenzamos a cantar una suave canción y hacer pompitas de jabón. Su actitud vuelve a cambiar de forma radical comienza a jugar con las pompas y a sonreír.  Hablamos con él, se ríe con nuestras bromas y todo funciona bien. Javi nos muestra su niño pequeño feliz!

A la semana siguiente el Enfermero Teo Mómetro y yo nos encontramos de nuevo con Javi, esta vez no chilla cuando nos ve, está jugando por el pasillo sentado en una silla de ruedas y es él el que se acerca a nosotros. Nos pide que le toquemos la guitarra. Teomómetro se arranca por “soleá” y Paquita Tirita a bailar la mar de farruquita. Javi acompaña con las palmas y las enfermeras se acercan a ver qué pasa y también acaban dando palmas y entre risas y fandangos se monta el tablao.

Susana Giner (Paquita Tirita)

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