Tocando el Ukelele

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Enfermera Paquita Tiritas (Susana Giner)

En la UCI del Hospital General de Alicante, fuimos a visitar a Elena, una niña de 10 años con PCI (parálisis cerebral infantil), la cual padece un síndrome raro. Es una especie de retraso que le impide conectar con su alrededor. Las enfermeras nos dicen que no se entera mucho. Le tocamos una canción con el ukelele y ella tiene la mirada como perdida. Pero cuando ve el instrumento no para de mirarlo. Me aproximo y ella sigue con sus ojos el instrumento. Se lo acerco y la invito a tocar. Cojo su mano y deslizo sus dedos por las cuerdas, la pequeña entusiasmada repite el gesto por sí misma.

A la semana siguiente la encontramos con su madre en la cuarta planta. La señora muy contenta nos comenta que las enfermeras le dijeron que su hija estuvo tocando el ukelele. Volvemos a cantar para ella y Elena hace sonar las cuerdas, mientras su mamá sonríe junto a ella.

Susana Giner (Enfermera Paquita Tiritas)

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La graduación de Daniel

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Paquita Tiritas (Susana Giner)

Un día fuimos a visitar a Daniel, un chaval de 12 años que se había quemado con una hoguera en las fiestas de su barrio. Había estado 3 semanas en la UCI y ahora se encontraba en la Unidad de Quemados. Tenía las paredes de la habitación llena de cartulinas con collages que le habían hecho los compis de su clase. La Dra. Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera) y yo jugamos con las frases que le habían escrito y le compusimos una canción utilizándolas.  

Daniel nos comentó su preocupación por no poder asistir a la fiesta de graduación de primaria que tendría lugar en su colegio, ya que seguramente, la semana próxima aún estaría ingresado. Ante tal inquietud, le propusimos que si así ocurría, podríamos grabar un video de graduación para que lo mandara a sus amigos del cole. 

A la semana siguiente, el muchacho todavía estaba hospitalizado. Tal y como habíamos quedado, lo hicimos. Improvisamos una ceremonia de graduación con las enfermeras presentes y su madre grabando. Incluso le pusimos un gorro improvisado y hasta una banda con papel higiénico. Daniel se partía de la risa. 

Susana Giner (Enfermera Paquita Tiritas)

El gesto de Ximo

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Enfermero Teo Mómetro (Panchi Coves)

Ximo tiene 2 añitos, está en el box nº 2 de la UCI del Hospital General de Alicante por un tumor cerebral. Ya lo han operado 3 veces. Este niño es un caso complicado, desde luego. Visiblemente su afección le genera convulsiones, espasmos y tics de forma continua. Parte de ellos, al parecer, cesan cuando duerme.

Durante nuestras visitas hemos recurrido a estimularlo musicalmente por sugerencia del Dr. Roberto, el jefe de la UCI pediátrica. Ese día Ximo estaba consciente. Tenía una acompañante, no sabemos si la madre, un familiar o su tutora. En cualquier caso, estaba muy contenta de que estuviésemos allí para el pequeño.

Comenzamos a entonar “Endivinàfrica”, canción creada por nosotros donde se requiere la participación de los oyentes, pero no hacía falta buscar la respuesta de Ximo, bastaba que fuera mero espectador.

El resultado fue tal, que al terminar y marcharnos, todos animamos al crío a decir adiós, en especial la señora que lo acompañaba, que le sujetó la mano articulándola a modo de despedida. Cuando soltó su extremidad se la veía afligida, triste, desesperada…, deseando que Ximo fuese autónomo.

Para sorpresa de todos los presentes, el niñito dejó su manita suspendida en el aire e hizo un esforzado saludo por cuenta propia. La señora se echó las manos a la boca y retirándose a la pared, se echó a llorar de alegría y emoción.

A mi compañera, Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera) esto le conmovió profundamente. Y jolín… a mí también. Sentí que habíamos sido eficaces en nuestra misión.

Panchi Coves (Enfermero Teo Mómetro)

Estruendo en el aseo

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Esa mañana en el Hospital General de Alicante, hicimos varias visitas con el tema de los pedos, que no solemos utilizar mucho, pero ese día surgió en la habitación de Andrés. El muchachito tenía 4 años y no quería que entráramos. Le precisamos que sólo era para usar el aseo y de este modo nos dejó pasar.

La Doctora Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera) dentro del cuarto de baño, la enfermera Paquita Tiritas (el nombre de mi payasa) en la puerta esperando. Pili Dora “petorra” perdida y Paquita Tiritas sofocada dando escusas: que si las lentejas… que si las cañerías… medio mareada por el tufillo. El niño, con cada estruendo del “petorro”, se mondaba de risa.

Su negativa a jugar con nosotras se convirtió en un desternillante juego para todos.

Susana Giner (Enfermera Paquita Tiritas)

Su caja de risas nos hizo felices

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Doc Tornillo (Quique Montoya)

Carolina es una niña negrita de cinco años, con un tumor en el pulmón. Hasta ahora, siempre que íbamos a verla, nos había mirado atentamente, pero sin más reacción. Un día que fuimos a visitarla en la UCI conseguimos hacerla reír. Era la tercera vez que la visitábamos. Ese día estaba con su mamá, y la encontramos viendo un video de Dora, la exploradora. Mi compañera, la Doctora Pili Dora (Paqui Noguera) no sabía quién era la tal Dora, la exploradora. Entre la explicación del Doc Tornillo (mi payaso) y las risas de la madre, Carolina abrió su caja de risas y nos hizo felices a todos.

Al mes siguiente, cuando fuimos a la UCI a ver a Carolina, los miembros del equipo sanitario nos dijeron que en ese momento estaban probando con ella una nueva máquina de respiración y que no podíamos entrar en su habitación para verla. No obstante, nos rogaron por favor que volviéramos más tarde ya que se habían dado cuenta que nuestra visita le hacía mucho bien. Así que cuando volvimos, fuimos a verla y la pequeña siguió riendo como la semana pasada, lo cual nos reconfortó gratamente.

¡Gracias por tus risas, Carolina! ¡Gracias por tu complicidad, mamá de Carolina! ¡Y gracias por tu sensibilidad, estimado equipo sanitario de la UCI!

¡Hermoso trabajo el del payaso de hospital!

Quique Montoya (Doc Tornillo)

La melodía silbada de Lolo

Doc Tornillo

Doc Tornillo (Quique Montoya)

En una de las habitaciones de la 5º planta del Hospital General de Alicante, en el servicio de Lactantes, se encontraba Javier de 2 años con su papá. Antes de entrar en su cuarto decidí sacar a Lolo, el loro (la marioneta que ese día había decidido llevar en mi bolsillo).

Mi compañera de ese día, La Doctora Pili Dora (Paqui Noguera), entró buscándolo, pero Lolo comenzó a jugar al escondite: aparecía y desaparecía por detrás de su cabeza, en un hombro, en el otro… provocando las risas de Javier y su padre. Una vez que Pili Dora encontró por fin al loro, comenzó a cantar una dulce canción, al tiempo que Lolo le hacía la música silbando. Fue muy bonito para todos, además del nacimiento de un nuevo mini número para los niños pequeños.

Al finalizar la jornada, el pasillo estaba vacío, pero entre el silencio inconfundible del hospital sobresalía una melodía silbada… era el papá de Javier, que llevaba un buen rato silbando.

Me fui a casa con una íntima sonrisa.

Quique Montoya (Doc Tornillo)

“¡Uf, no estoy para payasos…!”

Pili Dora (Paqui Noguera) y Teo Mómetro (Panchii Coves)

Aquest ha estat un dia especialment emocionant. Quan jo i Teo Mómetro (Panchi Coves) hem anat a la UCI allí ens esperaven amb unes orquídies que una mare agraïda havia dut per a cadascuna de les persones del personal sanitari que havia estat amb la seua filleta. Ser tractats com uns més del personal sanitari per a nosaltres ja és tenir-nos es molt alta estima. Una mare agraïda amb el personal es una cosa magnífica.

Les orquídies venien acompanyades d’aquesta carta:

En la puerta de la UCI hay un cartel de PayaSOSpital, lo estuve mirando con Luca y le dije: “El lunes pasan por la UCI pediátrica”. Ayer fue Lunes.

Durante estos días no he podido mimar a Lola, porqué la situación era delicada, y ayer por la mañana le quitaron unos cuantos cables, tubos y sondas, y la enfermera me dijo: “Prueba a tranquilizarla”. Yo, contentísima, me pongo a su lado y me comienzo a acariciarle la carita, poco a poco la niña comienza a relajarse y se duerme… finalmente siento la satisfacción de un trabajo bien hecho. Miro a la puerta y veo allí dos payasos, y pienso: “Ahora estos con la guitarra me despiertan al bebé”. Pasan la Doctora Pili Dora y el Enfermero Teo Mómetro, gastan cuatro bromas y me sacan la sonrisa. Dicen: “Mamá, tú también nos necesitas”, y yo pienso: “¡Uf, no estoy para payasos…!”.

Se ponen a tocar la guitarra, muy bajito, y me dicen: “Lola duerme, pero en sus sueños soñará las notas” y empiezan a cantar “Un barquito de cáscara de nuez”. Intento mantener la compostura, pero en cuestión de cinco segundos me derrumbo y empiezo a llorar como si no hubiera mañana, la cabeza entre las manos, sollozos, mocos, pitos, de todo… un llanto desesperado, pero que me supo a gloria. Aquella canción me daba palmaditas en la espalda y me decía: “Tranquila, mamá, ya ha pasado, puedes bajar la guardia y dejarte llevar…” Mi sorpresa fue cuando levante la mirada, Lolailo dormía serana pero la enfermera lloraba, ¡pañuelo en mano! Después de tantos años en aquel puesto de trabajo, donde habrá visto de todo, aún tenía la capacidad de emocionarse y ponerse en nuestro lugar. Viendo el panorama los payaSOS dijeron: “¡Vámonos, que lo estamos haciendo muy mal!” y todas otra vez a sonreír.

Estos días he vivido demasiadas sensaciones, unas muy desagradables y otras maravillosas, esta es una de ellas, una estima y una admiración tremenda hacia el trabajo de este hospital, ¡me quedo con lo bueno! No he podido sentirme más arropada.

Quan vaig parlar amb Nuria per a demanar-li de publicar-la, em va dir que era una escrit que havia enviat per whatsapp a les seues persones estimades, que podia escriure-ho millor. Yo li vaig dir que ho volia així, tal i com li va sortir de l’anima.

Gràcies Nuria.

Paqui Noguera (Doctora Pili Dora Comprimida)

Una experiencia enriquecedora

Enfermero Teo Mómetro (Panchi Coves)

Teo Mómetro (Panchi Coves) y Pili Dora (Paqui Noguera)

En el Box nº 3 del Servicio de U.C.I. del Hospital General de Alicante nos encontramos a Belén de 15 meses. La pequeña fue atropellada por un vehículo, con lo cual ha sido atendida por los doctores especialistas en Neurología. Nos dijeron que muy pronto le iban a dar el alta, ya estaba muy recuperada.

Las extremidades de María, muñecas y tobillos, estaban sujetadas con cintas de gasa a los laterales de la cuna. Esta situación es habitual en estas edades, ya que evita que el bebé se extraiga solo las vías y demás. Es triste ver esto, pero al mismo tiempo es necesario.

Belén estaba tranquila, con una bandeja sobre la que había un reproductor de videos. Una especie de ordenador pequeñito. Estaba viendo una película de dibujos. Ella nos miró cuando entrabamos en su estancia. Le hablamos dulcemente y avanzamos con cuidado. No mostró ningún tipo de temor. Lentamente le mostramos la guitarra, Pilidora (Paqui Noguera) y yo le cantamos una nana francesa “Ma Petite”, a dos voces, muy lindamente armonizada y ajustada al espacio. Belén nos echaba un vistazo de cuando en cuando durante la canción.

Al finalizar y despedirnos muy cómplices, nos miró con cara de “no os vayáis”. Me acerqué y saqué una postal con la fotografía de todos nosotros, los payasos. La niña intentó desquitarse de las cintas y pareció que cayó en la cuenta de que estaba atada. Me miró y yo le acerqué la postal hasta su mano. Sujetó la postal y la colocó ante su cara como pudo para observarla. Y durante el tiempo que tardamos en desaparecer, se quedó clavada con aquellos pintorescos personajes sin volvernos mirar.

Fue experiencia muy enriquecedora para mí.

Panchi Coves (Enfermero Teo Mómetro)

Transformación hipnótica

Doctora Pili Dora y Enfermera Paquita Tirita

Doctora Pili Dora y Enfermera Paquita Tirita

En la UCI del Hospital General de Alicante, hubo una interacción muy divertida que vivimos mi compañera y yo. Fue con Iván, un niño ingresado de 6 años que visitamos dos veces.

La primera vez que fuimos a verlo estaba jugando con un aparato electrónico. Tenía la mirada centrada en su pantallita. Una enfermera nos comentó que los payasos no le hacían gracia y le había dicho que no se iba a reír. Así que fuimos para allá ¡¡¡al ataque!!! No quitaba ojo de la pantalla e insistía en que no le íbamos a hacer reír, así que nos pusimos a jugar entre nosotras. Yo hipnotizaba a Pili Dora (Paqui Noguera) y la transformaba en lo que yo quería: gallina, mono… El pequeño, poco a poco, iba mirando de reojo hasta que, finalmente, entró a tope en el juego, tanto que terminó siendo él, en complicidad conmigo, quien ideaba la próxima transformación hipnótica:

– Ahora, el suelo te quema.

– ¡Ahora, hay un terremoto!

– ¡¡Ahora, intentas subir por las paredes!!

– ¡¡¡Ahora no ves nada!!!!

Bueno, la Doctora Pili Dora ese día no necesitó gimnasio, jajaja, ¡Con lo que le gusta a ella el remeneo, acabó con la lengua fuera! El siguiente lunes que fuimos a visitarlo nos estaba esperando con un listado de aventuras hipnóticas que volvió a dejar a Pili Dora con dos kilitos menos. ¡Increíble la transformación de una semana a la siguiente, de nuestro querido Iván!

Susana Giner (Enfermera Paquita Tirita)

Tu toca, que jo balle

Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera)

Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera)

Jordi era un xiquet especial. Tenia 4 anys, no parlava i caminava d’una manera particular. Estava afectat d’un càncer a la panxeta i va passar molt de temps, a l’Hospital General d’Alacant.

Havíem estat ja varies vegades amb ell i s’ho havia passat molt be amb la nostra música, les nostres titelles i sobre tot amb les nostres bombolletes, li agradaven molt i reia amb elles.

Un dia, amb l’Enfermero Teo Mómetro (Panchi Coves), vam entrar a l’habitació i ell estava al bracet de sa mare. Sa mare, que sabia el que volia el seu fill, ens va demanar que férem bombolletes, i així vàrem fer: música i bombolletes per a Jordi. Però ens vàrem quedar a quadros quan Teo Mómetro es va posar a tocar una cançó de U2: ‘I still haven’t found what I’m looking for’. Jordi es va posar en peu i, amb la seua particular forma de caminar i estar dret, es va posar a ballar amb un encantador moviment suau i rítmic que ens va deixar bocabadats a nosaltres, a les infermeres que miraven, a sa mare i a la seua iaia. Aquell ball va ser digne del millor ballarí, i des d’aleshores és el meu ballarí favorit.

Encara que aquell dia estàvem ja mes que pagats per la nostra feina, Jordi encara ens guardava més sorpreses. Per la vesprada, ell va sortir amb els seus altres iaios a passejar pel corredor (estos iaios no havien vist el que havia passat pel matí). Ens va veure, i des del control d’infermeria Jordi va caminar, seguit dels seus iaios i amb els seu particular caminar, cap a nosaltres preparat per a ballar. Teo toca, jo taral•lege i Jordi balla. La iaia, que sembla no haver vist mai ballar al seu net, diu: “si no ho veus, no ho creus”, per a continuar comentant, com si parles en nom de Jordi: “tu toca, que jo balle”. I així vàrem estar una bona estona al corredor de la 5ª planta.

Des d’aleshores hem ballat bona cosa amb Jordi.

Jordi ja no està amb nosaltres. Bon viatge, Jordi, on siga que estigues, segur que has trobat algun àngel, com tu, que toque mentre tu balles. Ja ens tornarem a trobar i tornarem a ballar.

Paqui Noguera (Doctora Pili Dora Comprimida)

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