Un pinchazo menos

Doña Urgencia (Jimena Cavalletti)

Aquel día en el Hospital de la Plana, en Vila-Real, con mi compañera Laura Suñer, estuvo muy divertido. La Doctora Vacuna (el nombre de su payasa) es un encanto, funciona muy bien con la gente, tiene un sí para todo y es muy muy tonta. Trabaja en un estado de fragilidad que entra muy bien a quien la recibe. Ese día visitamos a una niña, Lidia de 12 años con debut diabético. Nos habían contado las enfermeras que su padre estaba muy preocupado. Nosotras entramos a contar chistes muuuuuuuyyyyy malos y funciono genial. Su padre por momentos se iba de paseo a otro mundo, pero se lo decíamos a la cara y volvía a conectar, hasta el punto que terminó buscando un chiste en internet para contárnoslo a nosotras. Todas partiéndonos de risa y transformando la energía. Al acabar, las enfermeras nos comentaron que antes de nuestra visita iban a ponerle insulina y que después de nuestra visita, el azúcar estaba equilibrado y no hizo falta pincharla. ¡¡¡¡Uffff!!!! ¡Qué alegría dan también estos datos matemáticos concretos!

Jimena Cavalletti (Doña Urgencia)

Una historia de Barbies

Auxiliar Analista (Txetxe Folch)

Miriam de 6 años, es una niña con síndrome de Guillain-Barré. Este trastorno produce el debilitamiento de la musculatura al punto de poder paralizarte. Nuestra pequeña Miriam está postrada en la cama sin aparente movilidad corporal.

Pedimos permiso para entrar y me encantó ver que la mamá había cambiado la cama de dirección. La tenía encarada hacia la ventana, mejorando dentro de las posibilidades, la estancia en el hospital. La niña nos atiende sin expresión. Me presento como Analista (el nombre de mi payasa) y vamos buscando, mi gran compañera la Supervisora Remedios (Esther Ramos) y yo, dónde está escondida la curiosidad y la risa de Miriam.

Observo que sobre la cama tiene una Barbie rosa y muchos vestidos para ella. Analista empieza a coquetear diciendo que ella es una Barbie con pelo rosa, vestidos rosas y… bragas rosas, levantándose el vestido para mostrarles las bragas rosas. Remedios intenta tapar a Analista, explicándole que no puede mostrar sus bragas y Miriam… ¡¡¡se ríe!!! De esta forma encontramos la diversión.

Desarrollamos el juego consiguiendo la complicidad de la niña y de su mamá, que nos aseguraba que las Barbies no hacían eso… Gracias por enseñarnos que, incluso dentro del difícil proceso que les toca vivir, la fantasía y la imaginación todavía tienen cabida.

Txetxe Folch (Auxiliar Analista)

¿Agua en el hospital?

Doctora Esparadrapa (Elena Donzel)

Llevábamos un par de meses visitando a Bego, una niña que tuvo una complicación a raíz de una sinusitis: tenía medio cuerpo paralizado. Empezaba el verano y en nuestras intervenciones en el Hospital General de Castellón, ya notábamos el aumento de la temperatura. Aquel día cuando entramos en la habitación de Bego, allí estaba: un bote de plástico repleto de esos globitos de colores que se llenan de agua y con los que todos hemos jugado de pequeños. ¡Nadie puede resistirse a tener en sus manos unas bolas blandas brillantes llenas de agua! Miramos con deseo aquel objeto que hacía estallar de emoción nuestras pupilas. Pero Bego, su mamá, Pía y yo nos preguntabamos si sería posible jugar con tales elementos… ¿Agua? ¿En el hospital?… Todas dijimos: ¡¡¡Sííííí!!! Empezamos a rellenar los globos y mientras se llenaban, la habitación se llenaba también de risas nerviosas, como si estuviéramos planeando una travesura. Una vez llenos, empezó el juego. Comenzamos a pasarnos los globos por los aires, con la tensión que creaba el no querer acabar con la habitación encharcada. Bego, que por su enfermedad no tenía casi movilidad, se sumergió en el juego sin dejar caer ni un solo globo al suelo, aun disponiendo de movilidad en solo la mitad de sus extremidades. Fue una experiencia especial. Reímos mucho y por suerte no cayó ninguno al suelo… Bueno, no en la habitación… pero esa es otra historia.

Elena Donzel (Doctora Esparadrapa)

No quiere que entréis

Supervisora Remedios (Esther Ramos)

Darío te 9 anys i està ingressat per Broncoespasmo. En este xiquet, just quan anàvem a entrar, una infermera ens va pillar pel passadís i ens va dir: “Que me ha dicho que no quiere que entréis, que no tiene ánimo para nada”.

La Doctora Esparadrapa, el nom de la meua companya (Elena Donzel) i jo vam anar cap a l’ habitació per a tancar la porta i tantejar. Només de dir-li a Esparadrapa que tancara la porta que no anàvem a entrar, ell va començar a riure. La mare el mirave de reüll i al·lucinava. Així vam estar un poquet, Esparadrapa que deia que per suposat que l’ anava a tancar i mai la tancava… Vam fer eixe joc des de la porta i va funcionar genial. El misteri del que es diu en un principi i el que passe al final.

És veritat que este xiquet al dia següent que vam tornar, l’ havien pujat a UCI i li estaven fent una placa. Estava en el llit que està dins la cristalera, i es va tapar la cara perquè no volíe saber res. Esta vegada no vam insistir. Estava clar.

Esther Ramos (Supervisora Remedios)

Magia, una vez más

Auxiliar de Limpieza Pía (Haydeé Bañales)

Nos encontramos con el pequeño Eloy, de 2 años, en el pasillo de pediatría del Hospital de La Plana. Él está cansadito y con fiebre. Pía, mi payasa, saca al exuberante Federico (mi marioneta-pajarraco verde, que siempre me acompaña), mientras la Doctora Esparadrapa (Elena Donzel), mi compañera, canta una bonita canción. De pronto, de tres habitaciones diferentes comienzan a salir padres y madres acompañados de sus hijitos. Todos son pequeñines de entre 1 y 3 años. Los padres se sientan en el pasillo y también aparece alguna enfermera que no pudo evitar quedarse a contemplar el improvisado acontecimiento. De repente, tenemos ¡una función de títeres! Los padres y madres aplauden, los nenes se relajan: pompitas de jabón, música, la presentadora Pía y la gran cantante Esparadrapa. ¡Se creó un espectáculo en el pasillo! La divertida fiesta duró casi 20 minutos y nosotras encantadas de hacer magia… ¡una vez más!

Haydeé Bañales (Auxiliar de Limpieza Pía)

Sigue siendo un niño

Auxiliar de Limpieza Pía (Haydeé Bañales)

Me quedo un poco removida por la historia de Ikram, un niño de 9 años ingresado, por un accidente de tráfico, en la UCI pediátrica del Hospital General de Castellón. Lo visitamos varias veces en el mes y su diagnóstico no era muy esperanzador. Uno de aquellos días al salir de la habitación, la Supervisora Remedios (Esther Ramos), al notarme emocionada, me dijo: “Detrás de los tubos y demás material médico sigue siendo un niño”. Esa frase me ayudó para futuras visitas.

Ayer lo vimos de nuevo con la Doctora Esparadrapa (Elena Donzel) y recordé la frase de Esther. A sus padres, musulmanes y no muy charladores, les encanta que pasemos a verlo. En esta ocasión le cantamos y lanzamos pompitas – “¡espuma del mar!” – y reaccionó de una forma más evidente. Aunque el personal en las reuniones de transmisión de información nos haga parte de su pesimismo: ¡creo que mejorará! y Pía (el nombre de mi payasa) y compañía, serán testigos de ello.

Última visita a nuestro querido Ikram, de 9 añitos e ingresado por TCE (Traumatismo Cráneo Encefálico). Lo trasladan a un centro de rehabilitación. Las enfermeras nos hacen parte de sus avances: se sienta, come… La última vez las educadoras nos pidieron que le diéramos un chupa-chups de regalo. Ellas trabajarían con él y a partir de ahí comenzó a comer. Es muy reconfortante trabajar en equipo, ya sea con las enfermeras o con las educadoras. En la última visita que le hicimos, el pequeño reaccionaba con sonrisas cada vez que la Doctora Esparadrapa tiraba su marioneta. La madre y el padre nos dieron las gracias emocionados.

Haydeé Bañales (Auxiliar de Limpieza Pía)

La boca oberta

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Supervisora Remedios (Esther Ramos)

Paula (6 mesos, faringo amigdalitis). Entrem en l’ habitació amb musiqueta i només veure’ns Paula se’ns queda mirant amb els ulls oberts de par en par i la boca absolutament oberta. Tal i com ens anem arrimant, la xiqueta ens segueix en la mirada, però la seua expressió no canvia, pareix que s’ haja quedat petrificada. La mare en un principi s’emociona al veure’ns i veure lo al·lucinada que està la seua filla, però quan passa una estona i veu que la bebita no reacciona comença a riure, al igual que Esparadrapa (Elena Donzel) i jo, que estem totalment al·lucinades mirant-la a ella. Comencem les tres a riure. Nosaltres cantem com podem i la mare li tanca la boca, però la xiqueta torna a obrir-la totalment. Fa varis intents de tancament de boca però la xiqueta no reacciona i la seua cara d’al·lucinada dura fins que ens anem i tanquem la porta. Esparadrapa i jo eixim rient de l’ habitació hipnotitzades de Paula. Espectacular.

Esther Ramos (Supervisora Remedios)

Del grito al sueño

Elena

Doctora Esparadrapa (Elena Donzel)

Aquel día vistamos a Carla, una niña con autismo que se encontraba en el Hospital de la Plana de Vila-real. Estaba muy alterada cuando entramos en la habitación. Gritaba sin parar y la mamá estaba bastante nerviosa. Mi compañera, la Supervisora Remedios (Esther Ramos), se puso a tocar el ukelele y las dos empezamos a cantar y a bailar. La niña, que al principio no paraba quieta, conforme nosotras empezamos a bailar muy rápido y a hacer alguna pausa, empezó a tranquilizarse y a sonreírnos. Seguimos así y empezamos a bajar poco a poco la intensidad del baile y de la música, lo que provocó que Carla se tranquilizara totalmente. Se relajó tanto que llegó a dormirse. La mamá nos explicó que su hija llevaba muchos días muy alterada e inquieta y que era la primera vez que se relajaba. Antes de irnos nos mostró su agradecimiento. Estaba emocionada y su niña durmiendo plácidamente.

Elena Donzel (Doctora Esparadrapa)

Corte de pelo

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Auxiliar de Limpieza Pía (Haydeé Bañales)

Aquel día en el Hospital General de Castellón, nos encontramos con Adriana, una adolescente de 15 años ingresada por dolores de cabeza. La supervisora nos comentó que le acaban de diagnosticar un tumor cerebral. Aún no se lo habían dicho. Se lo dirían después de nuestra intervención. Dentro de la habitación, Adriana estaba con su madre quien no podía más de tanto reír: la Dra. Esparadrapa (Elena Donzel) y la Auxiliar de Limpieza Pía (el nombre de mi payasa) intentaban mostrarles su gran talento para el baile.

A la semana siguiente, entramos a su habitación contando unos chistes terribles: se rieron muchísimo también. Al finalizar nuestra intervención, la madre nos pidió una canción. Esparadrapa cantó una tierna canción, mientras Pía bailaba con la madre. De un momento a otro la madre pasó de la risa al llanto. Me abrazó y me susurró al oído que al día siguiente operarían a su hija. Nos despedimos y le prometemos que las buscaríamos por todo el hospital en nuestra próxima visita.

El jueves preguntamos por Adriana en la UCI pediátrica, pero no estaba allí. Finalmente, nos autorizaron a entrar en la UCI de adultos. Al fondo del pasillo, antes de entrar, una persona agitaba fuertemente sus brazos mientras gritaba: «¡Mis niñas vinieron!» Era la madre. Había estado toda la noche sentada en la salita de espera. No había podido ver a su hija desde que le operaron el tumor. Se le iluminó la cara al saber que Pía y Esparadrapa visitarían a su niña.

El personal sanitario nos dejó pasar, pero a la madre no. Ella, con una lagrimita y una sonrisa, nos hizo un gesto de “id vosotras”. Algunas enfermeras nos siguieron para ver la reacción de la niña. Nos encontramos a Adriana durmiendo. Le habían cortado el pelo. Al escuchar la música, entreabrió los ojos. Y allí estábamos de pie: ¡las payasas! Jugamos a que nos escondíamos. Le contamos cómo nos habíamos “colado” y cómo la buscamos por todo el hospital. Le dijimos que su mami estaba fuera y que le tenía una sorpresa. La niña se reía de ver cómo nos escondíamos del personal.

Al poco rato su madre entró. Niña y madre se fundieron en un abrazo. Lloraron. La madre se había cortado el pelo como la niña. “¡Las payasas queremos cortarnos el pelo también! No hay tijeras: ¡Qué mala pata…!” Nos esfumamos cantando algo dulce y las dejamos abrazadas. La operación salió bien. Días después nos enteramos de que el tumor no era maligno.

Haydeé Bañales (Auxiliar de Limpieza Pía)

Un tiburón en la habitación

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Doctora Esparadrapa (Elena Doncel)

Mi compañera Doña Urgencia (Jimena Cavalletti) y yo empezamos la jornada en el Hospital General de Castellón tarareando la canción de Superman. Como de costumbre, fuimos directamente al Hospital de Día. En la habitación que hay delante de la puerta de ese servicio había una niña oncológica que, según las enfermeras, estaba muy enfada y triste. En la transmisión (donde se nos informa del estado de los ingresos) nos contaron que la pequeña les decía que ella era un tiburón que comía enfermeras. Con esa información, me puse de acuerdo con Doña Urgencia para coger la propuesta al vuelo y entrar en la habitación diciéndole que teníamos una canción para ella. Enseguida pudimos comprobar que la pequeña no estaba muy contenta, al asegurarnos que no le iba a gustar. A pesar del rechazo inicial, empezamos a cantarle una canción con la melodía de Superman​ que decía: «soc el tauró que menja infermeres…». La niña empezó a reír y a divertirse con la improvisada canción que repetíamos añadiéndole coreografía. Finalmente pasamos un momento muy divertido con ella, con sus familiares y con las enfermeras que presenciaron la escena. Claramente pudimos entrar en la «frecuencia» de la niña escuchando su enfado y trasformar el momento. Los niños necesitan sentirse escuchados, sentir que lo que dicen es importante para los adultos. En este caso, cantar una canción con lo que estaba viviendo en ese momento hizo que tomara protagonismo, que su voz rebotara y confirmara su valiosa existencia.

Elena Doncel (Doctora Esparadrapa)

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