Un mocador de color

Doctós Càpsulo Prentendós (Jaume Costa)

Just en el moment d’entrar a l’habitació d’Ariel, van vore a la porta al psiquiatra que estava tractant-lo. El professional va dir que estava en estudi per un trastorno de conducta, i que no sabien si responia als estímuls. El xiquet no estava acompanyat i el psiquiatra va entrar amb nosaltres.

Van començar amb unes notes musicals però desprès van fer una de les intervencions mes silenciosa i impressionant que recorde. El meu company, el professor Microscopio (Ventura Cano), amb un mocador de color, va iniciar una proposta tirant-li a Càpsulo (el nom del meu pallasso), i jo el agafava tornant-li, varies vegades. Desprès li va tirar a Ariel, varies vegades fins que el xiquet va respondre agafant-lo. ¡UUUAAAUUU!

Varies vegades ells es van passar el mocador. Micro li va fer la senyal de que Ariel passarà el mocador a Càpsulo, i els tres anaven passant el mocador. En eixe moment va arribar sa mare i van decidir incloure-la. Ja érem quatre passant el mocador. Van integrar al psiquiatra que havia estat mirant tot el temps. I ahí estaven els cinc passant el mocador, van traure un altre, i un altre mocador. Allí estaven els cinc passant-se els mocadors, sempre en el mateix sentit, això si.

En un moment determinat jo tenia a les mans tots els mocadors i van canviar la proposta. Li vaig donar un mocador a Ariel i jo en vaig quedar en un altre, vaig començar a plegar el mocador cada vegada per la meitat, i ell repetia els plecs. ¡UUUAAAUUU!

Va ser molt xula i efectiva la intervenció, Ventura i jo van comentar que havia estat molt bé. I el psiquiatra ho va observar. Per tant: ¡Ariel, si que respon a estímuls!

Jaume Costa (Doctós Càpsulo Prentendós)

El rugido de Félix

Doctor Max Recetax (Sergio Claramunt)

En la Unidad de Trasplantes del Hospital La Fe de Valencia, un médico nos pidió poner especial atención con Félix, un niño oncológico de 5 años que estaba muy triste y deprimido. Llevaba mucho tiempo sin salir de su habitación aislada y en ese momento se encontraba con su mamá. Ese día me acompañaba la Dra. Zirujuana (Mariló Tamarit) y el enfermero Leucocito (Vicent Sanchis), que hacía sus primeros días de intervención. Cuando llegamos a su cuarto vimos que Félix estaba llorando, según dijo, porque la medicación que le estaban inyectando le hacía daño. La enfermera apurada, no entendía por qué. Viendo el estado del pequeño, nos pusimos manos a la obra. Después de presentarnos, la Dra. Zirujuana le dijo que hoy traíamos una canción de adivinanzas y él tenía que averiguar de qué animal se trataba, ya que los dos tontos que le acompañábamos no acertábamos nunca. Al comenzar la canción su madre comenzó a grabarnos. “Así luego os puede volver a ver” nos comentó. Al finalizar cada adivinanza Leucocito y el Dotor Max (el nombre de mi payaso) nombrábamos animales disparatados, que nada tenían que ver con el buen resultado. En ese momento, Félix entre sollozos decía el animal correcto y todos los presentes celebrábamos su buena respuesta. Con cada animal repetíamos el mismo procedimiento, hasta que el peque, en la cuarta adivinanza, ya había dejado de llorar.

Una vez acabada la canción, observé que la repisa de su ventana estaba repleta de aviones y naves espaciales súper chulas. Atraído por esa extraordinaria colección de juguetes, me acerqué y cogí uno. Sin ningún disimulo, me lo metí en el bolsillo diciendo: “Me encanta. ¡Me lo llevo!”. Enseguida, Zirujuana me llamó la atención. Me ordenó que la dejara diciéndome que no podía llevármela, ya que era de Félix. “Entonces – dije yo – me llevo este”. Dejando la anterior cogí otra nave espacial y me la volví a guardar en el bolsillo. “¡Noooo!”. Volvió a reñirme Ziru: “Ese también es de Félix”. Sorprendido, pero haciéndole caso, la dejé, pero acto seguido cogí una nueva. De esta forma, fuimos repitiendo la maniobra hasta que el niño se unió a la reprimenda de la payasa con el rugido del león que había practicado en la canción de las adivinanzas. Los sustos que me provocaba y las reacciones asustadizas de mi payaso, hicieron que Félix comenzara a reír cada vez más. Las risas del chiquillo cada vez eran más sonoras, y con los sobresaltos y aspavientos de Max salimos de la habitación huyendo de aquel “león” cada vez más furioso y tronchado de risa. Los llantos que encontramos al entrar se habían transformado en carcajadas. Una vez más, el poder del clown, la magia payasa y la eficacia de la escucha, habían forjado el prodigio. Al salir de la habitación nos miramos los tres fascinados.

Sergio Claramunt (Dotor Max Recetax)

La magia del juego

Doña Urgencia (Jimena Cavalletti)

En el Hospital Dr. Peset, junto a Beni Cilina (Nuria Urioz), tuvimos uno de esos días brillantes en el que todo conspira a favor del juego. En Consultas Externas desarrollamos una escena ligadísima de un robo. Dijimos que alguien había secuestrando a nuestro hijo y necesitábamos dinero para el rescate. De esta forma, empezamos a robar cosas descaradamente. A medida que íbamos avanzando y “robando”, pensaba: “¿Cómo acabaremos esto?”, pero cada vez nos íbamos enredando y metiendo en un callejón sin salida… Fue entonces cuando un niño de unos 10 años que esperaba junto a su madre, comenzó a jugar a que llamaba por teléfono a la policía. Justo cuando iba a cortar la llamada imaginaria, empecé a pedirle que por favor colgara, evidentemente para que hiciera todo lo contrario, y como buen jugador, siguió hablando con la policía, lo que nos obligó a devolver todo lo robado y huir torpemente. Apenas desaparecimos de escena, el niño imitó el sonido de una sirena de policía… ¡Telón! Aplausos.

También en Consultas Externas de Urgencias Pediátricas nos encontramos con una situación similar. Allí había un padre, con aspecto de ejecutivo, hablando por teléfono, una niña y su abuela, todos ellos muy bien vestidos. También estaba una familia latina, la madre y su niña. Fuimos poco a poco, afirmando el terreno de aceptación y de juego, hasta que en un momento la niña empezó a balancear sus piernas al ritmo de la música. Le dimos foco a ese movimiento y terminamos todos los que estábamos, más dos enfermeras que salieron a posta, con el baile de las piernas. Acabamos la improvisación chocando una mano, luego la otra, y finalmente el trasero. De cómo empezó a como acabó, podemos decir que fue ¡magia!

Y ese día con mi compañera Nuria, fue todo así.

Jimena Cavalletti (Doña Urgencia)

De lágrimas a sonrisas

Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

Estaba en el Hospital Clínico de València con el Doctós Càpsulo Prentendós (Jaume Costa) y fuimos a visitar a Diego, de 5 meses, que llevaba bastante tiempo ingresado por gripe A, neumonía y convulsiones. Ese día su mamá estaba especialmente triste porque había recibido malas noticias sobre el diagnóstico de su pequeñín. Dadas las circunstancias, decidí sacar a mi pollito resultón (la marioneta que siempre me acompaña). Hicimos música bonita con la mandolina, interpretada por mi compañero. Diego observaba y disfrutaba muy serio. Mientras, la mamá intentaba mantener la calma pero de pronto se puso a llorar. Yo me doy cuenta y con cuidado le pregunto si estaba llorando porque Càpsulo lo estaba haciendo mal. Le tiré todas las culpas a él (¡pobre!) y ella acabó sonriendo. Esto no es la primera vez que lo hago. Siempre tiene que ser con cuidado y estando casi segura de que va a resultar. Es una manera de aflojar tensión, porque el que llora, normalmente no quiere estar llorando, pero no puede controlarse. Y esa misma emoción le da flojera y reacciona con risa cuando rompemos con esta estúpida realidad. Entonces a la criatura (si se ha percatado de la tristeza materna) es lo mejor que se le puede regalar.

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

Un conejo en el hospital

Camillera Juanola Pastilla (Mado Vidal)

Entramos en Urgencias del Hospital Clínico de Valencia y las enfermeras nos comentaron en la transmisión que Lucas, de 2 añitos, estaba allí por una neumonía con derrame. Lloraba hasta cuando se le acercaban ellas, seguramente no querría vernos. Así que Analista (Txetxe Folch) y Juanola Pastilla (el nombre de mi payasa) nos quedamos a distancia de su cama, no le mirábamos directamente a los ojos y hablábamos entre nosotras con voz suficientemente alta para que nos oyera. Él tampoco nos miraba, tenía la cabeza girada hacia el otro lado. Hablábamos de que habíamos llevado un conejo al hospital, y allí no se podían llevar conejos, como nos pillaran… ¡Uf! Él miraba de reojo para ver el conejo. Seguimos buscando un lugar para esconderlo y mientras, empezamos a hacer música suave para despistar a las enfermeras y disimular. Conseguimos acercar el conejo a los pies de la cama, y cuando Lucas estaba a punto de pillarlo se escondía. “Que no me pille Lucas, si Lucas me mira me avisas que me escondo”. Y Lucas ya estaba con nosotras, sonriendo y jugando a pilla pilla con conejo. ¡Qué maravilla! Dándole el tiempo suficiente, el espacio necesario y el juego adecuado logramos conectar con el peque asustado y transformar su emoción.

Mado Vidal (Juanola Pastilla)

Un mamut que quería volar

Doctora Vacuna (Laura Suñer)

En el Servicio de Oncología del Hospital La Fe estaba Fermín de 8 meses, otro nuevo diagnóstico reciente. Su mamá llora en el pasillo, cerca de la puerta. No puede creer la realidad de su pequeño. Logramos que le asome una sonrisa al darle la vuelta, en lo posible, a la situación y prometerle que lo haremos bien, que no llore, que cantaremos lo mejor posible. Y Fermín, que sonríe un tanto extrañado cuando nos ve entrar a su habitación, mira de soslayo a su abuela que lo sostiene, lo anima a escuchar nuestra canción “El mamut”: “Un mamut chiquito que quería volar…” El chiquitín baila, se mueve como volando cual mamut chiquito, al final tira el chupete como muestra de alegría. Y su recién llegado abuelo, de sonrisa amplia y energía protectora, también participa de buen grado con nosotras, aplaudiendo, apoyando nuestra actuación. Dicen que la esencia de la sabiduría es la total aceptación del momento presente. Dicen que la falta de aceptación de lo inevitable es fuente de sufrimiento y de desarmonía… pero, ¿quien deja de sufrir con estas grandes pruebas que pone la vida? ¿Cómo confiar entonces en el equilibrio de la vida, en la armonía del universo? ¿Cómo aceptar el momento presente, con las cosas en el modo en que suceden? ¿Cómo aceptar los límites de la vida y los reverses de destino? ¿Se puede restablecer el equilibrio perdido…? Sobre mis pasos, flotando, me quedan estas reflexiones cual nube en forma de mamut que aprende a volar…

Laura Suñer (Doctora Vacuna)

Sueños de astronauta

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Auxiliar Analista

El niño al que acompañamos esa tarde al quirófano en el Hospital Dr. Peset, tan solo hace caso de su cochecito y nos mira distraídamente. Sus papás preocupados, le van estimulando todo el tiempo para que se concentre en nuestro juego. El profesor Microscopio (Ventura Cano) y Analista (el nombre de mi clown), quieren explicarle cómo se respira con la mascarilla de astronauta (mascarilla de quirófano), y que al inspirar hace soñar. Cada vez que lo ilustramos Analista se queda dormida y cuando Micro la despierta, ella explica que soñó con coches de colores con los que corre… y Pum, de la emoción Analista se choca. En este momento, el pequeño empieza a reír. ¡Hemos encontrado el juego!… repetimos cada vez, y poco a poco el niño con sus risas y sus papis, empiezan a olvidar por qué están allí (en pre-quirófano) y nos hacemos una burbujita de sueños de astronauta. Fue una buena búsqueda y como siempre, la risa nos indica que es un buen camino.

Txetxe Folch (Auxiliar Analista)

El primer choque

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Mina Mercromina (Asun Cebrian)

Elvira, de 7 añitos, se encontraba en el servicio “Hospital de día” del Hospital Universitario y Politécnico La Fe. Los sanitarios estaban aplicándole su tratamiento. Compartía habitación con otra niña, un poquito más mayor que ella. La enfermera nos advirtió que los payasos no le hacíamos mucha gracia, pero que lo intentáramos a ver qué pasaba.

Doña Urgencia (Jimena Cavalletti), mi compañera de ese día y yo, nos asomamos a la puerta. Dirigiéndonos a la otra nena, preguntamos si se podía pasar. Por el rabillo del ojo ya vimos cómo la pequeña Elvira se escabullía entre las sábanas.

De pronto, dentro del juego, mi colega y yo nos chocamos. Notamos una leve risa. Fue entonces cuando vimos unos ojillos, con sus gafas rosas, que se asomaban entre la  blancura de la cama. En aquel mismo instante comprendimos cuál era la escena que debíamos desarrollar. Chocábamos con todo lo que había a nuestro alrededor: paredes, camas, sillas… Elvira y su compañera empezaron a reírse a carcajadas, al igual que sus mamás y el personal sanitario. Cuando nos íbamos a marchar, nos pidieron hacernos una foto todas juntas y su mamá nos dijo: “Os la habéis ganado al primer choque”. Nos mandó las fotos a Payasospital: Elvira estaba con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Menudo cambio!

Asun Cebrian (Enfermera Mina Mercromina)

La màgia de Paco

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Dr. Càpsulo Pretendós (Jaume Costa)

Volia parlar-vos de Paco, un xiquet oncològic de 7 anys, i de la seua incomoda actitud de rebuig a nosaltres tirant-nos de la habitació i cridant: “¡Fuera! ¡Fuera!”. Fins i tot recorde que la primera vegada que el vaig vorer a La Fe anava amb la Doctora Esparadrapa (Elena Donzel) i ens va tirar fins i tot algun objecte. Als seus pares els encantem i els sap mal que a vegades siga tant agressiu amb nosaltres (i supose que també amb la resta del món). Jo he vist a Paco tres vegades, la primera es aquesta que ja he comentat anant amb Esparadrapa i evidentment no varem entrar. En canvi les altres dos vegades que he vist al xic ens ha rebut molt bé. Com per exemple un dia amb la Infermera Mina Mercromina (Asun Cebrián). A sa mare li va encantar que anàrem i a Paco pareix ser que també, perquè de seguida ens va mostrar amable amb nosaltres i ens va obsequiar amb diversos números de màgia, alguns que li van sortir bé i altres com a nosaltres en s’urgeix en les nostres absurdes intervencions. Això sí, quan va acabar la seva actuació començava a canviar la actitud i posar-se nervioset. Sa mare es va disculpar al final. Es la màgia de Paco. Si tens sort et rebrà bé, si no cuida-ho pots resultar ferit. Es la energia del moment.

Jaume Costa (Dr. Càpsulo Pretendós)

¿Dónde estás?

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

En el box más pequeño del Hospital de Día de La Fe, en una misma cama, se encontraban Maite y Miriam de 5 y 9 años, respectivamente. Parecían hermanas pero no lo eran. Estaban muy alteradas, juguetonas y graciosas. Las dos son pacientes de Hematología. Aquel día jugamos a que el Profesor Microscopio (Ventura Cano) se escondía y yo no lo encontraba. Ellas se partían de la risa y me chivaban dónde estaba. Yo, torpemente, no lo veía. Hasta me apoyaba encima de él y no era consciente. Las niñas no paraban de reír y me seguían indicando y ayudando. Llegado un momento cambiamos los roles: ahora era yo, Zirujuana, la que se escondía y Microscopio el que buscaba. Elegí el mismo escondite, incluso la misma posición, que tenía mi compañero. Pero ellas esta vez, disimulaban. Querían despistarle. Todo menos chivarse… Es curioso cómo defendemos a los de nuestro mismo género. ¡Qué bonicas! Justamente yo había vivido esto pero al contrario: en el rol de la que salía perdiendo… Confieso que prefiero sentirme apoyada y defendida como en este juego con las niñas… ¡Qué divertido!

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

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