Reír no cuesta nada

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Auxiliar Ana Lista (Txetxe Folch)

En el servicio de Reanimación del Hospital La Fe esta vez nos encontramos con Griselda, una niña maravillosa de 8 años que tiene los ojos vendados. Ha sufrido un accidente de tráfico y está tumbada sonriendo de escucharnos, con un señor a su lado (imaginamos que es su papá, pero no lo sabemos). Ella ha perdido la vista y el momento es muy delicado, pues ella no lo sabe todavía.

Mientras yo interpreto una de nuestras bellas melodías transportadoras para un bebé que está en la cama de enfrente, la Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit) se ha acercado para presentarse. Cuando me uno a las presentaciones, tienen una súper linda y tierna relación con mi compañera, así que me uno, con toda la frescura que ella trasmite, con su sonrisa y su imaginario de niña. “Hola”, le digo. “Yo soy Analista ¿le damos un susto a Zirujuana?” Ella afirma, y cada vez que asustamos a Zirujuana con un ¡Uuuuh!, ella se ríe de lo tontas que somos y de lo fácil que para ella es reír. Nosotras nos alegramos. Otra lección más de los y las más pequeños y el mundo imaginario, donde las payasas tienen cabida, y nos dicen con amor, que reír no cuesta nada.

Txetxe Folch (Auxiliar Ana Lista)

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Melodies màgiques

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Dr. Càpsulo Pretendós (Jaume Costa)

El cas de Susanna de 3 anys ens va sorprendre en el Hospital la Fe. Ja la varen sentir tot el temps bramant i plorant al arribar a la planta. I la sentíem també gran part del temps des del corredor mentre anaven visitant, Mina Mercromina (Asun Cebrián) i jo, les altres habitacions. En la transmissió les infermeres ens varen dir que era un problema social. Al arribar a la porta continuava plorant i va dir que no volia veure’ns. Nosaltres des de la porta, i fora del seu angle de visió, van decidir fer música. Vaig fer sonar la meua mandolina… poc a poc van observar que es calmava i va parar de gemegar: ¡UUUUUAAAAAAUUUUUU! ¡Que bé! Al menys havíem aconseguit llevar-li la tensió una estona. Hi havia varies persones en la habitació i una xica, que semblava una cuidadora, ens va donar de la seua part unes pegatines. Havia especial rebombori i pareix ser que estava estudiant-se el cas. Hi havia una assistenta social, i “de refiló” van sentir que la xiqueta li tenia fòbia als homes. Possible cas de abús?… Siga el que siga, amb la música la van calmar. I ens va obsequiar amb una pegatina a cadascú.

Jaume Costa (Dr. Càpsulo Pretendós)

Fan número uno

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

Era jueves. Mina Mercromina y yo estábamos en el Hospital La Fe y nos tocaba visitar Hemodiálisis. Nada más entrar al pasillo, Marcelo nos saltó a los brazos. No podéis imaginar la alegría del niño al vernos. El personal sanitario y todos los que estaban por allí, no podían parar de mirar la escena. Fue muy emocionante.

– ¡Os quiero…! ¡Os echo tanto de menos! ¡Qué ganas de veros tenía! nos decía¿Y cómo están los demás payasos? Dadles muchos besos de mi parte y decidles que tengo muchas ganas de verlos… ¡Me sé todo vuestro disco “Dando la Nota”!

Una vez dentro del servicio, hicimos el espectáculo con él porque era un derroche de abrazos y alegría. Cantamos algunas de las canciones de nuestro disco, involucrando también a los otros niños presentes en el servicio. Marcelo cantaba con nosotras con fuerza interpretativa, impulsado por la emoción. Nos hizo cantar “Queda alguien más”, “María Sarmiento”, “Endevinàfrica”, “Chof Chof. En esta última, haciendo él la voz del pez…! Salimos de allí llenas de amor y buena energía para todo el mes.

Le aseguramos que íbamos a visitar el servicio los miércoles alternos. Se quedó muy satisfecho. Me dijo que le había llegado un mensaje que yo le dejé un día que fuimos a verlo y ya se había ido. Me lo agradeció mucho.

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

Odio a los payasos

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Doctor Ambulancio (Darío Piera)

Eloy, de 7 años, estaba en Oncología en el Hospital La Fe de Valencia. Nada más vernos, dijo: “Odio a los payasos” y se tapó la cara, negando cualquier relación. Aunque insistimos un poco dejándonos ver, hubiera sido demasiado forzado continuar intentándolo.

Otro día nos lo encontramos en la escuela del hospital: estaba viendo un libro sobre la “Guerra de las Galaxias”. Aprovechando la situación, la enfermera Mina Mercromina y yo comenzamos a hablar entre nosotros, de los personajes que salían en la saga. De esta forma establecimos una relación más indirecta. De hecho, fue muy tierno ver como él no nos miraba ni quería hablar con nosotros, pero sin embargo cuando nos íbamos, levantó el libro para que pudiéramos seguir viéndolo y continuar con los comentarios sobre los personajes. Después ya enlacé con el juego de retratar a Mina en la pizarra y con eso finalmente pudimos hacer una actuación para él.

Nos comentaron que Eloy estaba reaccionando así con todo el mundo, algo que se intuía. A veces me sorprende que no haya más niños que nos reciban así, porque realmente se les saca de su contexto y su entorno, para pasar por experiencias que no son nada agradables para ellos.

Dario Piera (Doctor Ambulancio)

¡A tu salud!

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Cap de Cervell Beni Cilina (Núria Urioz)

Néstor, de 13 años, estaba ingresado en el servicio de Pediatría del Hospital Dr. Peset de Valencia, por dolor abdominal. Le habían dado un líquido “asqueroso” que tenía que ir bebiendo cada 15 minutos. Era para evacuar.

Cuando llegamos, el Profesor Microscopio (Ventura Cano) y yo, Beni Cilina (el nombre de mi payasa), Néstor estaba en la primera toma. Al adolescente le costaba muchísimo ingerir su brebaje.

Al percatarse de la situación, Beni Cilina fue a buscar otro vaso y una botella idéntica para que Microscopio también bebiera ese mejunje. El jovencito sabía que, obviamente, era agua, pero entró en el juego. Gracias a los locos brindis de Néstor y Micro, el chaval se acabó esa primera toma con alegría.

Cuando salimos de su habitación nos regaló un precioso: “¡Gracias!”

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

Codo con codo

Profesor Microscopio

Profesor Microscopio (Ventura Cano)

Cuando íbamos por el pasillo de la 5ª planta del Hospital Clínico, camino al ascensor, Marisa, la supervisora de Pediatría, nos llamó desde dentro de una habitación. Estaba retirando una vía a una niña con leucemia. Mi compañero (Max Recetax) y yo comenzamos a distraerla. Aunque de vez en cuando la pequeña miraba lo que le hacían en el brazo, nosotros volvíamos a captar su atención. Todo fue muy bien, aunque algún lamento se le escapó a la criatura.

En ocasiones el personal del hospital requiere de nuestras habilidades artísticas para llevar a cabo su tarea. Marisa, al terminar su labor, reconoció la ayuda prestada indicándonos que gracias a ella el trabajo había sido mucho mejor. Quedamos satisfechos con el reconocimiento y con la buena relación que hay entre el personal sanitario y nosotros, los payasos.

Ventura Cano (Profesor Microscopio)

Todos a una

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Cap de Cervell Beni Cilina (Núria Urioz)

A Álvaro, de 4 años, lo tienen que operar de las amígdalas. Pero está como “una moto”: muy agitado y alterado, en plan terremoto. Con nosotros tiene muy buen rollo, aunque quiere cogerlo todo. Se nos tira encima y no hay quien lo pare.

La anestesista, después de haber realizado el contacto previo, se ha ido y ha vuelto. Nos ha encontrado jugando con la mascarilla y ha intervenido diciendo que era muy chulo nuestro juego, pero que ella traía una jeringuilla… Nos hemos sumado inmediatamente a dar buena vibración porque debía ponerle un tranquilizante en la nariz.

En el momento de la inyección no hemos podido hacer gran cosa, ya que ha sido necesario sujetar a Álvaro. Después, con la música, hemos ayudado a que se quedara un poco tranquilo mientras el medicamento hacía su efecto.

En una conversación aparte, la anestesista elogió nuestra intervención y reconoció que en muchos casos nuestro trabajo facilita la labor dentro del quirófano. Tuvimos también un gesto muy bonito de Jota, un celador aficionado a la magia que estaba en el quirófano y que aportó su granito de arena haciendo aparecer una pelotita en mi oreja. Luego se esperó a que Álvaro estuviera más tranquilo para llevarlo a quirófano.  Realmente hemos hecho un súper trabajo en equipo, pues en un momento estábamos la anestesista, los payasos y el celador, juntos, todos a una.

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

¿Sonidos de la selva?

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Enfermera Mina Mercromina (Asun Cebrian)

Visitamos a Raúl en el Hospital La Fe de Valencia, un niño de 8 años ingresado por Traumatismo Cráneo Encefálico. Había estado en la UCI y hacía poquito que lo habían llevado a planta. Las enfermeras nos comentaron que estaba muy aletargado y que no sabían si podríamos hacer algo. Cuando mi compañero Cápsulo (Jaume Costa) y yo llegamos a su habitación, la mamá nos recibió entre resignada y triste. Le pedimos permiso para pasar y nos dijo que sí. El chico tenía la cabeza vendada y los ojos entreabiertos. Mirando a la mamá y a él preguntamos: “¿Una canción?”. Y comenzamos a cantar “En la selva”. Raúl nos escuchaba sin mirarnos, pero de pronto Cápsulo se equivocó y dónde tenía que rugir el león, croaba la rana. El pequeño abrió más los ojos, nos miró y esbozó una mínima sonrisa. A partir de ahí, Cápsulo y Mina (el nombre de mi payasa), no dieron una en cuanto a sonidos de la selva se refiere: gallinas, gatos, periquitos, incluso camiones. Raúl cada vez se reía un poco más. Su mamá lo miraba con los ojos muy abiertos. Cuando acabamos de transitar por ese alocado mundo sonoro y nos marchamos, ella nos dio las gracias casi con un susurro, cómo si no quisiera empañar ese momento mágico. 

Asun Cebrian (Mina Mercromina)

Miranda sin su ojo

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

Aquel día trabajé con el Profesor Microscopio (Ventura Cano) en el Hospital La Fe de Valencia. Al llegar al servicio de “Hospital de Día” entramos al box de Ignacio, que tenía 2 añitos, y de Damián, de 4 años, ambos diagnosticados de leucemia. Ignacio nos miró y ya tuvo suficiente. Sin embargo, Damián estaba sentado en la cama de cara a la pared. Tenía la cabeza vendada y un lloro quejoso y sin pausa. Nosotros intentamos captar su atención, pero era casi imposible porque estaba con los ojos cerrados. En ese momento saqué a Miranda, una marioneta confeccionada por mí con un calcetín azul. Empecé a reñirla porque estaba pegando trompazos y… ¡comiéndose la cortina! El pequeño pasó del llanto a la risa con el numerito que estabamos montando. De repente… ¡cayo encima de su cama uno de los ojos de Miranda! ¡Se despegó y se quedó con la cuenca azul al aire! Todos nos sorprendimos y nos burlamos de la marioneta. Damián el primero, porque Miranda pensaba que seguía estando guapa, pero la verdad es que daba bastante impresión… Una vez más, la desgracia ajena, aunque sea de un títere, provoca risa a los espectadores. Damián se quedó tranquilo y de muy buen humor. ¡Olé!

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

Quietos como estatuas

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Cap de Cervell Beni Cilina

En Urgencias del Hospital Dr. Peset de Valencia, la Dra. Esther sigue contando con nosotros. Cuando fui con el enfermero Baldomero (Luka Soriano), la médica nos pidió que jugáramos con Margaret, una niñita de 2 años, a que se estuviera quieta. Le había caído un armario encima de la cabeza y le iban a hacer un TAC. La pequeña es “un bicho” y no paraba de moverse. La Dra. Esther estaba intentando concienciarla sin éxito. Nos contó que si no conseguían inmovilizar a la pequeña para realizar la prueba, tendrían que anestesiarla.

Baldomero y Beni (nombre de nuestros payasos) inventaron enseguida un juego: mientras sonaba la música, bailabamos y cuando paraba, nos quedabamos quietos. Luego involucramos a la mamá: mientras ella cantaba, bailabamos y cuando ella decía: “¡Quietos!”, nos quedabamos como estatuas. Esto provocaba una gran carcajada en la pequeña. La mamá participó encantada. 
Fue un juego ingenioso y efectivo para el objetivo propuesto. Todos quedaron contentos y gratamente sorprendidos del resultado.

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

 

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