Un tiburón en la habitación

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Doctora Esparadrapa (Elena Doncel)

Mi compañera Doña Urgencia (Jimena Cavalletti) y yo empezamos la jornada en el Hospital General de Castellón tarareando la canción de Superman. Como de costumbre, fuimos directamente al Hospital de Día. En la habitación que hay delante de la puerta de ese servicio había una niña oncológica que, según las enfermeras, estaba muy enfada y triste. En la transmisión (donde se nos informa del estado de los ingresos) nos contaron que la pequeña les decía que ella era un tiburón que comía enfermeras. Con esa información, me puse de acuerdo con Doña Urgencia para coger la propuesta al vuelo y entrar en la habitación diciéndole que teníamos una canción para ella. Enseguida pudimos comprobar que la pequeña no estaba muy contenta, al asegurarnos que no le iba a gustar. A pesar del rechazo inicial, empezamos a cantarle una canción con la melodía de Superman​ que decía: “soc el tauró que menja infermeres…”. La niña empezó a reír y a divertirse con la improvisada canción que repetíamos añadiéndole coreografía. Finalmente pasamos un momento muy divertido con ella, con sus familiares y con las enfermeras que presenciaron la escena. Claramente pudimos entrar en la “frecuencia” de la niña escuchando su enfado y trasformar el momento. Los niños necesitan sentirse escuchados, sentir que lo que dicen es importante para los adultos. En este caso, cantar una canción con lo que estaba viviendo en ese momento hizo que tomara protagonismo, que su voz rebotara y confirmara su valiosa existencia.

Elena Doncel (Doctora Esparadrapa)

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Miranda sin su ojo

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

Aquel día trabajé con el Profesor Microscopio (Ventura Cano) en el Hospital La Fe de Valencia. Al llegar al servicio de “Hospital de Día” entramos al box de Ignacio, que tenía 2 añitos, y de Damián, de 4 años, ambos diagnosticados de leucemia. Ignacio nos miró y ya tuvo suficiente. Sin embargo, Damián estaba sentado en la cama de cara a la pared. Tenía la cabeza vendada y un lloro quejoso y sin pausa. Nosotros intentamos captar su atención, pero era casi imposible porque estaba con los ojos cerrados. En ese momento saqué a Miranda, una marioneta confeccionada por mí con un calcetín azul. Empecé a reñirla porque estaba pegando trompazos y… ¡comiéndose la cortina! El pequeño pasó del llanto a la risa con el numerito que estabamos montando. De repente… ¡cayo encima de su cama uno de los ojos de Miranda! ¡Se despegó y se quedó con la cuenca azul al aire! Todos nos sorprendimos y nos burlamos de la marioneta. Damián el primero, porque Miranda pensaba que seguía estando guapa, pero la verdad es que daba bastante impresión… Una vez más, la desgracia ajena, aunque sea de un títere, provoca risa a los espectadores. Damián se quedó tranquilo y de muy buen humor. ¡Olé!

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

Te presento mis muñecos

Profesor Microscopio (Ventura Cano)

Profesor Microscopio (Ventura Cano)

Pilar, con tan sólo tres añitos, está diagnosticada de leucemia. Lleva bastantes días en una habitación aislada por su segundo trasplante de médula, ya que el primero no salió nada bien. El proceso por el que ya ha pasado se repite de nuevo.

Cuando vamos por la mañana a darle los buenos días el recibimiento suele ser variado. Depende de la fuerza del tratamiento que recibe, ella tiene un humor u otro. Hay días en los que se tapa los ojos como si no quisiera vernos porque es evidente que no le apetece ver a nadie. Si eso sucede, jugamos a escondernos detrás de nuestras manos, batas, sábanas, etc. Entonces Pilar se interesa por nosotros y nos mira de refilón. Y en su pequeño rostro se atisba cierta alegría por nuestra presencia, o al menos le surge la curiosidad por ver qué hacemos.

Mientras, su padre o su madre, nos van narrando cómo le va y en qué situación se encuentra: “¿Has visto como está hoy? Nada que ver con el otro día.”, “Hoy está enfadada porqué su mamá se ha ido”, “Hoy le hace mucho daño la boca”, etc. Visita tras visita se establecen vínculos que van más allá del payaso. Manifiestan y comparten sus penas y alegrías con nosotros. Siento que les resultamos de gran apoyo durante sus largas estancias hospitalarias.

Después de darles los buenos días y estar un rato con ambos, nos despedimos y quedamos para después de comer. En la actuación de la tarde intentamos seguir el hilo de lo que habíamos hecho por la mañana. Como hoy nos había presentado un muñeco suyo, por la tarde le hemos presentado los nuestros: el ratón de biblioteca Leo, el pez Mandarino y algunos más. Los muñecos hacían acrobacias, apretaban la cara contra el cristal y también se daban golpes en él, se zarandeaban entre ellos o cantaban una canción. Ha sido muy cómico. La niña se ha reído y ha pasado unos momentos muy divertidos. ¡Al igual que su padre! Misión cumplida.

Ventura Cano (Profesor Microscopio)

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