Magia alucinante

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

El Doctor Ambulancio (Darío Piera) y yo tuvimos un “momentazo” estupendo en la habitación de Rosalía de 13 años. La muchacha estaba ingresada en la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia. Ambulancio quería hacer magia, pero no conseguía muy buenos resultados. A la tercera vez que lo intentaba, cuando por fin le salió, fue alucinante ver la transformación del rostro de Rosalía. Pasó de una sonrisa incrédula a ¡una sorpresa de alucine! ¡Qué regalazo! Acabamos la intervención con música marchosa. Y su abuela, que es una señora muy formal y sensata, tan seria como es, se levantó y se puso a bailar.

La abuela se llama Máxima y la he vuelto a ver otra vez, cuando iba con la Auxiliar Analista (Txetxe Folch). En esa ocasión, acabamos todas cantando y tocando una canción religiosa en su idioma. Ambas son de Guinea. Ellas seguían el ritmo con las maraquitas que les prestamos nosotras. Gracias Rosalía y Máxima por enseñarnos cómo la inocencia, la ilusión y el cariño están por encima de la enfermedad. Gracias por regalarnos vuestras canciones y bailes. ¡Menuda lección!

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

Transformaciones por arte de magia

Enfermero Baldomero (Luka Soriano)

Enfermero Baldomero (Luka Soriano)

En la Unidad de Oncología del Hospital La Fe de Valencia, visitamos a una niña de 12 años que permanece tumbada con aspecto aburrido, acompañada por tres señoras. La chica, al principio, nos mira sin mucho entusiasmo y una de las mujeres, la más anciana, lo hace con recelo. El hecho de ser africanas no parece ser un obstáculo para que entiendan, poco a poco, nuestro código: Silencioso al principio… trepidante y absurdo después. La muchacha comienza a reír junto con dos de las señoras. La anciana permanece aparentemente inexpresiva, aunque su rostro se nota bastante más relajado cuando salimos de la habitación, dejando atrás un ambiente trasformado… como “por arte de magia”.

También fuimos testigos de la transformación de un niño de 11 años con autismo, ingresado por un problema gastrointestinal. Nos lo encontramos mordiendo una manta y con la mirada perdida por el techo y paredes de la habitación. La música y las pompas de jabón, en un ritmo lento de aproximación, no parecen captar su atención. Y es cuando estamos acabando, cuando en mi interior nace un: “Bueno, ya está… nos vamos”, cuando aparece el milagro. Una postal comienza a salir lentamente del bolsillo y un suave soplido de mi compañero Anestesio Camillero (Jan Raga) hace que la postal comience a flotar bailando en el aire, sostenida por un canto de armónicos. Su mirada capta de inmediato la postal y el sonido, y poco a poco, una sonrisa ilumina su cara. Salimos de la habitación mientras la madre nos da las gracias por haberle hecho reír y una sensación de ligereza se apodera de mi cuerpo… de mi mente…

Luka Soriano (Enfermero Baldomero)

¿Estáis contentos?

Dr Ambulancio

Cuando Beni Cilina (Nuria Urioz) y yo llegamos a la unidad de oncología del hospital La Fe de Valencia, la enfermera encargada nos trasmitió el estado de los pequeños. Esa mañana nos comenta que Fina y Jeremías están muy enfadados. No quieren saber nada de nadie. Sin embargo, increíble fue nuestra sorpresa cuando entramos en la habitación y comenzaron a reírse con nosotros. Se notaba de una forma muy evidente cómo disfrutaban. Ambos nos utilizaban dándonos órdenes: “Chocaros contra la pared”, “Toca la guitarra”, “Chócate otra vez”, “Haz magia”… es como si canalizaran sus tensiones ejerciendo poder sobre nosotros. Ellos aguantan que les ingresen, o estar a dieta o que les pinchen… y cuando llegan los payasos piensan: Ahora… ahora me toca a mí. Dedican ese momento a liberarse de todo lo que allí les ha tocado vivir.

El mismo día un poco más tarde, el caso de Kevin de 7 años, ingresado en el servicio de Reanimación del mismo hospital, también me dio que pensar. Tiene hidrocefalia y estaba bastante “hecho polvo”, a penas se podía mover. Sin embargo, esa mañana pudimos integrarnos bien en su dinámica. El caso es que en medio del juego que le propusimos nos preguntaba él a nosotros:

– ¿Estáis contentos?

– Sí, estamos contentos – Respondimos mi compañera Beni Cilina y yo. Y nos inventamos la canción de “Estamos contentos”.

La simple pregunta me impactó. Ver que el niño en ese estado se preocupaba por si éramos nosotros los que estábamos contentos al jugar con él, me pareció toda una lección. Después  él nos regaló un “Estoy contento”… todavía ahora me emociono.

Uno no deja de sorprenderse y aprender de los niños en este trabajo.

Darío Piera (Doctor Ambulancio)

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