Quietos como estatuas

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Cap de Cervell Beni Cilina

En Urgencias del Hospital Dr. Peset de Valencia, la Dra. Esther sigue contando con nosotros. Cuando fui con el enfermero Baldomero (Luka Soriano), la médica nos pidió que jugáramos con Margaret, una niñita de 2 años, a que se estuviera quieta. Le había caído un armario encima de la cabeza y le iban a hacer un TAC. La pequeña es “un bicho” y no paraba de moverse. La Dra. Esther estaba intentando concienciarla sin éxito. Nos contó que si no conseguían inmovilizar a la pequeña para realizar la prueba, tendrían que anestesiarla.

Baldomero y Beni (nombre de nuestros payasos) inventaron enseguida un juego: mientras sonaba la música, bailabamos y cuando paraba, nos quedabamos quietos. Luego involucramos a la mamá: mientras ella cantaba, bailabamos y cuando ella decía: “¡Quietos!”, nos quedabamos como estatuas. Esto provocaba una gran carcajada en la pequeña. La mamá participó encantada. 
Fue un juego ingenioso y efectivo para el objetivo propuesto. Todos quedaron contentos y gratamente sorprendidos del resultado.

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

 

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Calmando a Tarzán

Nuria Urioz

Beni Cilina (Núria Urioz)

La Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit) y yo habíamos conocido en el pasillo del hospital Dr. Peset a Esteban, un mocito de 4 años que había sido intervenido de un riñón. Lo saludamos mientras daba una vuelta con su mamá. La señora empujaba el dispensador de sueros con ruedas. En la actitud y forma de caminar del pequeño se notaba que le dolía.

Más tarde, al terminar una actuación con otro niño, salimos al pasillo y escuchamos llorar a Esteban en su habitación. Fuimos hacia allí y entramos con la broma de que habíamos oído a Tarzán. Después de cuatro tonterías selváticas más, empezamos a cantar muy bonito la canción de “Quiero ser cómo tú”. La criatura seguía llorando, pero poco a poco se fue relajando hasta acabar atendiendo y disfrutando de la música, rodeado por los brazos de su mamá, que también se relajaba.

Al finalizar, aún pudimos jugar un poco con él. Volvimos al tema de la selva y nos divertimos a confundir los distintos animales que imaginariamente íbamos encontrando. Fue un gusto ver cómo Esteban participaba y se reía. ¡Había olvidado por completo el berrinche!

Núria Urioz

(Cap de Cervell Beni Cilina)

Momento sanador

Beni Cilina (Nuría Urioz)

Beni Cilina (Nuría Urioz)

En la UCI del Hospital Clínico de Valencia, está Adriana de 2 años con muerte cerebral por shock séptico. Aunque estaba totalmente “dormida”, las complejas máquinas seguían manteniendo activo el funcionamiento de sus órganos vitales… ¿qué paradoja, no? No pude evitar recordar a mi papá cuando se hallaba igual. No pude evitar mi emoción. Siguiendo nuestras propias creencias y la metodología de PayaSOSpital, ofrecimos a Adriana una música suave, dulce, amorosa. La melodía de la mandolina, las caricias en su bracito… ya no éramos Cápsulo y Beni. Éramos Jaume y Núria, entregándole nuestro amor y deseándole un bonito camino a través de las estrellas.

Más tarde compartimos un momento muy emotivo con la enfermera Adela. Después de nuestra intervención con Adriana, yo estaba tan emocionada que pedí a Jaume retirarnos un momentito al cuarto reservado para el personal, dentro de la UCI. Necesitaba un respiro, soltar mi emoción y recobrar mi centro. Adela entró y al ver mis lágrimas, ella también soltó las suyas y compartió con nosotros la dificultad de su trabajo ante casos como el de Adriana. Nos dimos un buen abrazo lleno de complicidad. Para los tres fue muy reconfortante este momento lleno de humanidad, en el que las personas compartían su emoción ante la grandeza de la vida y la muerte, al margen de sus roles laborales. Fue un momento sanador.

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

Magia alucinante

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

El Doctor Ambulancio (Darío Piera) y yo tuvimos un “momentazo” estupendo en la habitación de Rosalía de 13 años. La muchacha estaba ingresada en la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia. Ambulancio quería hacer magia, pero no conseguía muy buenos resultados. A la tercera vez que lo intentaba, cuando por fin le salió, fue alucinante ver la transformación del rostro de Rosalía. Pasó de una sonrisa incrédula a ¡una sorpresa de alucine! ¡Qué regalazo! Acabamos la intervención con música marchosa. Y su abuela, que es una señora muy formal y sensata, tan seria como es, se levantó y se puso a bailar.

La abuela se llama Máxima y la he vuelto a ver otra vez, cuando iba con la Auxiliar Analista (Txetxe Folch). En esa ocasión, acabamos todas cantando y tocando una canción religiosa en su idioma. Ambas son de Guinea. Ellas seguían el ritmo con las maraquitas que les prestamos nosotras. Gracias Rosalía y Máxima por enseñarnos cómo la inocencia, la ilusión y el cariño están por encima de la enfermedad. Gracias por regalarnos vuestras canciones y bailes. ¡Menuda lección!

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

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