Apreta el botón

Enfermera Paquita Tiritas (Susana Giner)

En otra habitación encontramos a Mireia de 6 años, ingresada por fractura al caerle la tele encima. La hemos visitado varias veces, pero siempre se muestra muy seria y tímida. Su padre nos recibe con sonrisas, pero ella nos mira con desconfianza. El último día que la visitamos, ella estaba jugando con un muñeco que hacía una musiquita cuando le tocaba un botón. Mi compañero Doc Tornillo (Quique Montoya) y yo comenzamos a andar como muñecos robóticos por la habitación al sonar la musiquilla. Cuando Mireia la paró nosotros también paramos. Ella enseguida capto el juego y volvió a hacerla sonar. Nillo (abreviatura de Doc Tornillo) y Paquita Tiritas (el nombre de mi payasa) no podían parar de andar y si llegaban a una pared seguían intentando andar, como los juguetes que se quedan atascados sin cambiar de dirección en su empeño por seguir adelante. Aquello despertó las carcajadas de Mireia, que paraba la música para darnos un respiro. Nillo y Paquita suspiraban aliviados, pero la niña rápidamente volvía a accionar el botón. Nillo y Paquita intentaban salvarse el uno al otro cuando quedaban obstaculizados en su marcha por una silla o una pared, pero como no podían parar de andar, o bien pasaban de largo por al lado del compañero, o bien quedaban atrapados junto a él, dándose ambos trastazos contra la pared. Mireia no paraba de reír y esta vez no quería que los payasos se marcharan de la habitación, se lo estaba pasando bomba y nosotros ¡felices por verla reír al fin! Me embeleso.

Susana Giner (Enfermera Paquita Tiritas)

Un mocador de color

Doctós Càpsulo Prentendós (Jaume Costa)

Just en el moment d’entrar a l’habitació d’Ariel, van vore a la porta al psiquiatra que estava tractant-lo. El professional va dir que estava en estudi per un trastorno de conducta, i que no sabien si responia als estímuls. El xiquet no estava acompanyat i el psiquiatra va entrar amb nosaltres.

Van començar amb unes notes musicals però desprès van fer una de les intervencions mes silenciosa i impressionant que recorde. El meu company, el professor Microscopio (Ventura Cano), amb un mocador de color, va iniciar una proposta tirant-li a Càpsulo (el nom del meu pallasso), i jo el agafava tornant-li, varies vegades. Desprès li va tirar a Ariel, varies vegades fins que el xiquet va respondre agafant-lo. ¡UUUAAAUUU!

Varies vegades ells es van passar el mocador. Micro li va fer la senyal de que Ariel passarà el mocador a Càpsulo, i els tres anaven passant el mocador. En eixe moment va arribar sa mare i van decidir incloure-la. Ja érem quatre passant el mocador. Van integrar al psiquiatra que havia estat mirant tot el temps. I ahí estaven els cinc passant el mocador, van traure un altre, i un altre mocador. Allí estaven els cinc passant-se els mocadors, sempre en el mateix sentit, això si.

En un moment determinat jo tenia a les mans tots els mocadors i van canviar la proposta. Li vaig donar un mocador a Ariel i jo en vaig quedar en un altre, vaig començar a plegar el mocador cada vegada per la meitat, i ell repetia els plecs. ¡UUUAAAUUU!

Va ser molt xula i efectiva la intervenció, Ventura i jo van comentar que havia estat molt bé. I el psiquiatra ho va observar. Per tant: ¡Ariel, si que respon a estímuls!

Jaume Costa (Doctós Càpsulo Prentendós)

Sueños de astronauta

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Auxiliar Analista

El niño al que acompañamos esa tarde al quirófano en el Hospital Dr. Peset, tan solo hace caso de su cochecito y nos mira distraídamente. Sus papás preocupados, le van estimulando todo el tiempo para que se concentre en nuestro juego. El profesor Microscopio (Ventura Cano) y Analista (el nombre de mi clown), quieren explicarle cómo se respira con la mascarilla de astronauta (mascarilla de quirófano), y que al inspirar hace soñar. Cada vez que lo ilustramos Analista se queda dormida y cuando Micro la despierta, ella explica que soñó con coches de colores con los que corre… y Pum, de la emoción Analista se choca. En este momento, el pequeño empieza a reír. ¡Hemos encontrado el juego!… repetimos cada vez, y poco a poco el niño con sus risas y sus papis, empiezan a olvidar por qué están allí (en pre-quirófano) y nos hacemos una burbujita de sueños de astronauta. Fue una buena búsqueda y como siempre, la risa nos indica que es un buen camino.

Txetxe Folch (Auxiliar Analista)

Del grito al sueño

Elena

Doctora Esparadrapa (Elena Doncel)

Aquel día vistamos a Carla, una niña con autismo que se encontraba en el Hospital de la Plana de Vila-real. Estaba muy alterada cuando entramos en la habitación. Gritaba sin parar y la mamá estaba bastante nerviosa. Mi compañera, la Supervisora Remedios (Esther Ramos), se puso a tocar el ukelele y las dos empezamos a cantar y a bailar. La niña, que al principio no paraba quieta, conforme nosotras empezamos a bailar muy rápido y a hacer alguna pausa, empezó a tranquilizarse y a sonreírnos. Seguimos así y empezamos a bajar poco a poco la intensidad del baile y de la música, lo que provocó que Carla se tranquilizara totalmente. Se relajó tanto que llegó a dormirse. La mamá nos explicó que su hija llevaba muchos días muy alterada e inquieta y que era la primera vez que se relajaba. Antes de irnos nos mostró su agradecimiento. Estaba emocionada y su niña durmiendo plácidamente.

Elena Doncel (Doctora Esparadrapa)

 

¿Dónde estás?

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

En el box más pequeño del Hospital de Día de La Fe, en una misma cama, se encontraban Maite y Miriam de 5 y 9 años, respectivamente. Parecían hermanas pero no lo eran. Estaban muy alteradas, juguetonas y graciosas. Las dos son pacientes de Hematología. Aquel día jugamos a que el Profesor Microscopio (Ventura Cano) se escondía y yo no lo encontraba. Ellas se partían de la risa y me chivaban dónde estaba. Yo, torpemente, no lo veía. Hasta me apoyaba encima de él y no era consciente. Las niñas no paraban de reír y me seguían indicando y ayudando. Llegado un momento cambiamos los roles: ahora era yo, Zirujuana, la que se escondía y Microscopio el que buscaba. Elegí el mismo escondite, incluso la misma posición, que tenía mi compañero. Pero ellas esta vez, disimulaban. Querían despistarle. Todo menos chivarse… Es curioso cómo defendemos a los de nuestro mismo género. ¡Qué bonicas! Justamente yo había vivido esto pero al contrario: en el rol de la que salía perdiendo… Confieso que prefiero sentirme apoyada y defendida como en este juego con las niñas… ¡Qué divertido!

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

Tolón tolón

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Doctora Vacuna ( Laura Suñer)

Natacha tiene 4 años, nos la encontramos en el pasillo de Oncología. La ingresaban esa misma mañana. Un pañuelo de colores le cubría la cabeza, una mascarilla pequeña protegía su boca. Sostenía en sus brazos un gracioso peluche en forma de vaca con unos ojos brillantes y unas suaves orejas rosa.

Cuando Natacha vio a la Doctora Vacuna (nombre de mi payasa) sus ojos se agrandaron. Parecía que su animal preferido era esta especie de becerro vacuno a la que la doctora pertenecía. Le prometimos pasar más tarde y la niña asistió encantada.

Cuando llego el momento Natacha estaba sentada en la cama, jugaba a cepillar la larga cabellera de una muñeca. Su carita se iluminó al vernos y acordamos sacar a Señora Vaca (el nombre de mi marioneta bovina) para cantar la canción de la vaca lechera.

La nena al ver a la Señora Vaca danzar y hacer piruetas sobre mi brazo no hizo más que alargar las manitas para poder alcanzarla. Dudé un instante si sería conveniente para la niña que cogiera a la marioneta de guante que yo manejaba con mi mano izquierda, pero como no estaba aislada ni nos habían indicado que estuviera de recaída dejé que Señora Vaca acudiera a su encuentro.

Natacha, como si la conociera de toda la vida, la hace suya, le habla mirándole a la cara mientras le acaricia el lomo y le pregunta si quería seguir bailando o prefería dormir. De pronto se la acerca a su corazón y es entonces cuando a través de la piel de tela de la marioneta, puedo sentir los latidos de la nena, vibrando a través de mi mano izquierda, llegando directamente a mi onda vibracional. Y transmitiéndome una vitalidad y amor indescriptibles.

Admito que una vez en el vestuario lloré al recordar aquella magia, y doy de nuevo gracias por ello.

Laura Suñer (Doctora Vacuna)

Reír no cuesta nada

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Auxiliar Ana Lista (Txetxe Folch)

En el servicio de Reanimación del Hospital La Fe esta vez nos encontramos con Griselda, una niña maravillosa de 8 años que tiene los ojos vendados. Ha sufrido un accidente de tráfico y está tumbada sonriendo de escucharnos, con un señor a su lado (imaginamos que es su papá, pero no lo sabemos). Ella ha perdido la vista y el momento es muy delicado, pues ella no lo sabe todavía.

Mientras yo interpreto una de nuestras bellas melodías transportadoras para un bebé que está en la cama de enfrente, la Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit) se ha acercado para presentarse. Cuando me uno a las presentaciones, tienen una súper linda y tierna relación con mi compañera, así que me uno, con toda la frescura que ella trasmite, con su sonrisa y su imaginario de niña. “Hola”, le digo. “Yo soy Analista ¿le damos un susto a Zirujuana?” Ella afirma, y cada vez que asustamos a Zirujuana con un ¡Uuuuh!, ella se ríe de lo tontas que somos y de lo fácil que para ella es reír. Nosotras nos alegramos. Otra lección más de los y las más pequeños y el mundo imaginario, donde las payasas tienen cabida, y nos dicen con amor, que reír no cuesta nada.

Txetxe Folch (Auxiliar Ana Lista)

Fan número uno

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

Era jueves. Mina Mercromina y yo estábamos en el Hospital La Fe y nos tocaba visitar Hemodiálisis. Nada más entrar al pasillo, Marcelo nos saltó a los brazos. No podéis imaginar la alegría del niño al vernos. El personal sanitario y todos los que estaban por allí, no podían parar de mirar la escena. Fue muy emocionante.

– ¡Os quiero…! ¡Os echo tanto de menos! ¡Qué ganas de veros tenía! nos decía¿Y cómo están los demás payasos? Dadles muchos besos de mi parte y decidles que tengo muchas ganas de verlos… ¡Me sé todo vuestro disco “Dando la Nota”!

Una vez dentro del servicio, hicimos el espectáculo con él porque era un derroche de abrazos y alegría. Cantamos algunas de las canciones de nuestro disco, involucrando también a los otros niños presentes en el servicio. Marcelo cantaba con nosotras con fuerza interpretativa, impulsado por la emoción. Nos hizo cantar “Queda alguien más”, “María Sarmiento”, “Endevinàfrica”, “Chof Chof. En esta última, haciendo él la voz del pez…! Salimos de allí llenas de amor y buena energía para todo el mes.

Le aseguramos que íbamos a visitar el servicio los miércoles alternos. Se quedó muy satisfecho. Me dijo que le había llegado un mensaje que yo le dejé un día que fuimos a verlo y ya se había ido. Me lo agradeció mucho.

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

Odio a los payasos

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Doctor Ambulancio (Darío Piera)

Eloy, de 7 años, estaba en Oncología en el Hospital La Fe de Valencia. Nada más vernos, dijo: “Odio a los payasos” y se tapó la cara, negando cualquier relación. Aunque insistimos un poco dejándonos ver, hubiera sido demasiado forzado continuar intentándolo.

Otro día nos lo encontramos en la escuela del hospital: estaba viendo un libro sobre la “Guerra de las Galaxias”. Aprovechando la situación, la enfermera Mina Mercromina y yo comenzamos a hablar entre nosotros, de los personajes que salían en la saga. De esta forma establecimos una relación más indirecta. De hecho, fue muy tierno ver como él no nos miraba ni quería hablar con nosotros, pero sin embargo cuando nos íbamos, levantó el libro para que pudiéramos seguir viéndolo y continuar con los comentarios sobre los personajes. Después ya enlacé con el juego de retratar a Mina en la pizarra y con eso finalmente pudimos hacer una actuación para él.

Nos comentaron que Eloy estaba reaccionando así con todo el mundo, algo que se intuía. A veces me sorprende que no haya más niños que nos reciban así, porque realmente se les saca de su contexto y su entorno, para pasar por experiencias que no son nada agradables para ellos.

Dario Piera (Doctor Ambulancio)

¡A tu salud!

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Cap de Cervell Beni Cilina (Núria Urioz)

Néstor, de 13 años, estaba ingresado en el servicio de Pediatría del Hospital Dr. Peset de Valencia, por dolor abdominal. Le habían dado un líquido “asqueroso” que tenía que ir bebiendo cada 15 minutos. Era para evacuar.

Cuando llegamos, el Profesor Microscopio (Ventura Cano) y yo, Beni Cilina (el nombre de mi payasa), Néstor estaba en la primera toma. Al adolescente le costaba muchísimo ingerir su brebaje.

Al percatarse de la situación, Beni Cilina fue a buscar otro vaso y una botella idéntica para que Microscopio también bebiera ese mejunje. El jovencito sabía que, obviamente, era agua, pero entró en el juego. Gracias a los locos brindis de Néstor y Micro, el chaval se acabó esa primera toma con alegría.

Cuando salimos de su habitación nos regaló un precioso: “¡Gracias!”

Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)

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