Entrar por la puerta

Camillera Juanola Pastilla (Mado Vidal)

En el servicio de pediatría del Hospital Dr. Peset, Doña Urgencia (Jimena Cavalletti) y yo entramos en la habitación de Joel. Bueno, exactamente entrar, entrar, no entramos, porque era una de las habitaciones que tienen exclusa o doble puerta por tener aislamiento. Doña Urgencia entró, pero cuando iba a entrar la Camillera Juanola (el nombre de mi payasa) la puerta se le cerró en las narices y ahí empezó todo. Los siguientes cinco minutos fueron intentos de entrar con golpes a tutiplén. Joel y su abuela se partían de risa. El niño se tumbaba en la cama y se volvía a incorporar. Cuando llevábamos un rato así, entonces Urgencia dijo que le iba a enseñar a Juanola a entrar. Entonces Juanola entró, Urgencia salió, y volvió a empezar aquel disparate. Venga golpes e intentos de entrar infructuosos. Cuando nos despedimos y nos marchamos de allí a golpes, como no, casi todos los niños y niñas del pasillo estaban en la puerta de las habitaciones con sus papis/mamis riéndose y esperando más juerga, pues era la penúltima habitación por la que habíamos pasado y había sido una tarde muy divertida.

Mado Vidal (Camillera Juanola Pastilla)

Magia, una vez más

Auxiliar de Limpieza Pía (Haydeé Bañales)

Nos encontramos con el pequeño Eloy, de 2 años, en el pasillo de pediatría del Hospital de La Plana. Él está cansadito y con fiebre. Pía, mi payasa, saca al exuberante Federico (mi marioneta-pajarraco verde, que siempre me acompaña), mientras la Doctora Esparadrapa (Elena Donzel), mi compañera, canta una bonita canción. De pronto, de tres habitaciones diferentes comienzan a salir padres y madres acompañados de sus hijitos. Todos son pequeñines de entre 1 y 3 años. Los padres se sientan en el pasillo y también aparece alguna enfermera que no pudo evitar quedarse a contemplar el improvisado acontecimiento. De repente, tenemos ¡una función de títeres! Los padres y madres aplauden, los nenes se relajan: pompitas de jabón, música, la presentadora Pía y la gran cantante Esparadrapa. ¡Se creó un espectáculo en el pasillo! La divertida fiesta duró casi 20 minutos y nosotras encantadas de hacer magia… ¡una vez más!

Haydeé Bañales (Auxiliar de Limpieza Pía)

La boca oberta

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Supervisora Remedios (Esther Ramos)

Paula (6 mesos, faringo amigdalitis). Entrem en l’ habitació amb musiqueta i només veure’ns Paula se’ns queda mirant amb els ulls oberts de par en par i la boca absolutament oberta. Tal i com ens anem arrimant, la xiqueta ens segueix en la mirada, però la seua expressió no canvia, pareix que s’ haja quedat petrificada. La mare en un principi s’emociona al veure’ns i veure lo al·lucinada que està la seua filla, però quan passa una estona i veu que la bebita no reacciona comença a riure, al igual que Esparadrapa (Elena Donzel) i jo, que estem totalment al·lucinades mirant-la a ella. Comencem les tres a riure. Nosaltres cantem com podem i la mare li tanca la boca, però la xiqueta torna a obrir-la totalment. Fa varis intents de tancament de boca però la xiqueta no reacciona i la seua cara d’al·lucinada dura fins que ens anem i tanquem la porta. Esparadrapa i jo eixim rient de l’ habitació hipnotitzades de Paula. Espectacular.

Esther Ramos (Supervisora Remedios)

Codo con codo

Profesor Microscopio

Profesor Microscopio (Ventura Cano)

Cuando íbamos por el pasillo de la 5ª planta del Hospital Clínico, camino al ascensor, Marisa, la supervisora de Pediatría, nos llamó desde dentro de una habitación. Estaba retirando una vía a una niña con leucemia. Mi compañero (Max Recetax) y yo comenzamos a distraerla. Aunque de vez en cuando la pequeña miraba lo que le hacían en el brazo, nosotros volvíamos a captar su atención. Todo fue muy bien, aunque algún lamento se le escapó a la criatura.

En ocasiones el personal del hospital requiere de nuestras habilidades artísticas para llevar a cabo su tarea. Marisa, al terminar su labor, reconoció la ayuda prestada indicándonos que gracias a ella el trabajo había sido mucho mejor. Quedamos satisfechos con el reconocimiento y con la buena relación que hay entre el personal sanitario y nosotros, los payasos.

Ventura Cano (Profesor Microscopio)

Vols un bombó?

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Supervisora Remedios (Esther Ramos)

Volia comentar el cas de Nerea, on la intervenció va ser molt divertida. Ere una adolescent de 12 anys i estava ingressada per una retenció de menstruació.
Vam començar tantejant-la per ser més majoreta, però ens va rebre prou bé, i la mare encantada. Tenia una caixa de bombons i la Doctora Esparadrapa (el nom de la meua col·lega Elena Donzel) va jugar a voler menjar-se’ls. La caixa estava tancada, però la mare, agraïda de vore’ns, ens la va obrir per a que Esparadrapa agarrara un. Ho vam jugar, i vam fer un poc el porc. Ere difícil mantindre la compostura veient-la amb la boca plena de xocolate. Quin riure! Vam acabar menjant les dos un bombó i la mare no parava de dir: “Os lo merecéis solo por hacerla sonreír. Está toda seria desde hace días”.

Esther Ramos (Supervisora Remedios)

Risas a montones

Profesor Microscopio

Profesor Microscopio (Ventura Cano)

Cuando llegamos con mi compañero de ese día, el Doctor Ambulancio (Darío Piera), a la 5ª planta del Hospital Clínico, realizamos una intervención para Joan, un niño de 6 años que está en estudio por inestabilidad y vértigo. Tiene problemas de habla, pero se esfuerza en responder a nuestras preguntas.  

El juego creado entre nosotros giraba alrededor de una broma y la repetición de la misma. Obtuvimos un buen resultado ya que el pequeño se rió un montón. 

Más tarde, nos encontramos a su madre en el pasillo y nos dice que el niño no para de contar y recordar lo que ha vivido con los payasos.  

Nos hemos quedado en su memoria y tengo la intuición que permaneceremos en ella bastante tiempo. Se lo debió pasar bomba. Lo sacamos de donde estaba y se olvidó del hospital.  ¡Qué satisfacción! 

Ventura Cano (Profesor Microscopio)

La magia existe

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Doctora Zirujuana (Mariló Tamarit)

Aquella mañana cuando mi compañera Beni Cilina (Núria Urioz) y yo intentamos acceder sin éxito a la sala de consultas de Otorrinolaringología del Hospital Doctor Peset, contamos con la ayuda de Claudio (6 años), un colaborador súper bonico que nos explicó cómo entrar: “Primero una y detrás la otra”. ¡Vaya par de torponas podemos llegar a ser!

Por la tarde le volvimos a ver a en la 7ª planta, en el servicio de Pediatría, esperando su turno para el quirófano. Estuvimos jugando con él un rato en su habitación. Parece increíble, pero se creía totalmente un juego de magia que hacemos con una monedita en una caja. Inocente, amoroso y tímido. Tras algún intento fallido de hacer desaparecer la moneda, le pedí ayuda al mocito. La Doctora Zirujuana (el nombre de mi payasa) no se aclaraba con las palabras mágicas y le preguntó si él sabría decirlas. Efectivamente, el pequeño las pronunció a la perfección y la moneda… ¡desapareció! Todos quedamos muy alucinados al descubrir que Claudio es un mago verdadero. Nosotras incluso le hicimos reverencias.

Antes de salir de la habitación, Beni Cilina descubrió dónde “el mago” tenía escondida la moneda. Se acercó al niño y se la sacó de detrás de la oreja. Fue entonces cuando ya lo dejamos flipado. Pero luego nos dejó rendidas a sus pies cuando dijo: “La magia de la caja la he hecho yo, pero… la magia de la oreja tú, Beni”.

Le habíamos dado a entender que la magia era por él, por sus soplidos y sus poderes… ¡Guau! Estaba totalmente convencido de lo que estaba diciendo.

Es una de esas situaciones en las que te quedas enamorada del momento y no te querrías haber ido nunca. Lo cual me confirma que no solo son conmovedoras las situaciones donde el niño está gravemente enfermo y surgen emociones de ese modo. En este caso, era su ternura la que nos emocionó. Efectivamente… ¡la magia existe!

Mariló Tamarit (Doctora Zirujuana)

El gesto de Ximo

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Enfermero Teo Mómetro (Panchi Coves)

Ximo tiene 2 añitos, está en el box nº 2 de la UCI del Hospital General de Alicante por un tumor cerebral. Ya lo han operado 3 veces. Este niño es un caso complicado, desde luego. Visiblemente su afección le genera convulsiones, espasmos y tics de forma continua. Parte de ellos, al parecer, cesan cuando duerme.

Durante nuestras visitas hemos recurrido a estimularlo musicalmente por sugerencia del Dr. Roberto, el jefe de la UCI pediátrica. Ese día Ximo estaba consciente. Tenía una acompañante, no sabemos si la madre, un familiar o su tutora. En cualquier caso, estaba muy contenta de que estuviésemos allí para el pequeño.

Comenzamos a entonar “Endivinàfrica”, canción creada por nosotros donde se requiere la participación de los oyentes, pero no hacía falta buscar la respuesta de Ximo, bastaba que fuera mero espectador.

El resultado fue tal, que al terminar y marcharnos, todos animamos al crío a decir adiós, en especial la señora que lo acompañaba, que le sujetó la mano articulándola a modo de despedida. Cuando soltó su extremidad se la veía afligida, triste, desesperada…, deseando que Ximo fuese autónomo.

Para sorpresa de todos los presentes, el niñito dejó su manita suspendida en el aire e hizo un esforzado saludo por cuenta propia. La señora se echó las manos a la boca y retirándose a la pared, se echó a llorar de alegría y emoción.

A mi compañera, Pili Dora Comprimida (Paqui Noguera) esto le conmovió profundamente. Y jolín… a mí también. Sentí que habíamos sido eficaces en nuestra misión.

Panchi Coves (Enfermero Teo Mómetro)

A dos bandes…

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Supervisora Remedios (Esther Ramos)

Un altre cas que volia comentar es Iraida, de 20 mesos amb ferida al coll. Estàvem fent l’actuació des del passadís a un altre xiquet perquè tenia un poquet de por. Ens trobàvem amb Remo (el nom de la meua titella) i li fèiem pompes de sabó, quan de cop ens sentim una risotada darrere nostre. Era Iraida al braç de sa mare que s’havien posat darrere a mirar-nos. Prèviament la mare ens havia dit al vore’ns passar… “Uy, ésta es muy pequeñita”.

Va a ser inevitable que la nostra actuació fora, a partir d’eixe moment a dos bandes. L’energia i la risotada que tenia Iraida va envair el corredor.

De cop i volta comencen a treure caps les infermeres, sobretot les de pràctiques, amb cara de sorpresa. I també una altra xiqueta que no les tenia totes, però al vore el riure d’Iraida, va entrar molt bé a observar-nos.

Va a ser bonic vore la cara de la mare al·lucinada i inclús la nostra per l’esclat de riure d’Iraida cada cop que fem un ritme en concret.

Esther Ramos (Supervisora Remedios)

Para muestra… un ratón

Enfermero Baldomero

Enfermero Baldomero

Entramos en el cuarto de un niño de unos 6 años. Está sentado en la cama. Su mamá nos dice que nos estaba esperando. Y en su cara se puede ver la ilusión con la que lo ha hecho. Tras cantarle una canción, la madre nos dice:

– ¿Sabéis?… él también sabe cantar…
– Ah… ¿de verdad? – Respondo junto al Doctor Ambulancio.

El niño comienza a cantar con una actitud medio tímida, pero con una voz cristalina, digna de una banda sonora de cualquier película. Ambulancio y Baldomero escuchan con atención con sus cuerpos ligeramente inclinados hacia delante. El niño termina de cantar y en el silencio se escucha el eco de su voz que por un momento lo ha inundado TODO… Por dentro me invade una emoción grande de gratitud y la impresión de haber recibido un regalo enorme nacido del corazón…

– ¡Guau!… ¡qué bonita!… muchas gracias… ¿puedes cantarla otra vez?…

La emoción y la alegría del niño son evidentes. En mi fuero interno tengo la sensación de que él necesitaba de alguna manera, y estaba deseoso de compartir y ofrecernos «eso» que llevaba dentro. Y es que hay veces en las que a uno le toca no hacer, sino escuchar y recibir… y para muestra… un ratón.

Luka Soriano (Enfermero Baldomero)

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