Los hermanitos también

Sergio

“Dotor” Max Recetax (Sergio Claramunt)

El personal sanitario de la UCI del Hospital Clínico de Valencia nos informó que Yasira era una niña marroquí de 12 años que estaba ingresada por una insuficiencia cardíaca. Nos aproximamos a ella con cierta precaución y descubrimos con agrado su apertura en una tímida sonrisa. En ese momento llegaron sus padres y poco a poco iniciamos nuestras persecuciones, tropiezos y torpezas. La jovencita y sus progenitores comenzaron a reír. Contentos de nuestro éxito nos despedimos con bromas y traspiés.

Al salir de este servicio nos dirigimos a la UCI Neonatal, pero justo antes de entrar me encuentro con dos niños pequeños. Están solos y un tanto asustados en el pasillo, superados por la fría antesala. Al vernos, sus ojos se agrandan llenos de ilusión y curiosidad. Ante tal circunstancia me detengo un instante. Miro alrededor y no veo a nadie. Me sorprende que no estén acompañados por algún adulto, y de repente caigo en la cuenta. Recuerdo las normas de la UCI: los menores tienen restringidas las visitas en esta unidad. Deduzco que son los dos hermanitos pequeños de Yasira. Sus padres han entrado a visitar a su hermana mayor y han quedado medio desamparados en la puerta, o por lo menos esa es la sensación que me causan.

Sin dudarlo un segundo, me agacho a su altura. Es un niño y una niña de unos 5 y 6 añitos respectivamente. Me presento risueño y saco de mi bolsillo mágico dos pegatinas de colores. Una para cada uno. Los niñitos me sonríen emocionados. Sus caritas se han transformado. Nos despedimos con gestos infantiles, sin mediar palabra. Me siento aliviado. Sus miradas reflejan agradecimiento. Yo, también lo estoy. Gratificado por la oportunidad que me brinda la ocasión.

Cuando un crío está grave, repercute en toda la familia. Nuestra misión es cuidar y estar atentos a todos ellos, sobre todo a los más frágiles: los hermanitos pequeños.

Sergio Claramunt (“Dotor” Max Recetax)

Sin llanto y sin pañuelo

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“Dotor” Max Recetax (Sergio Claramunt)

En el último box de la UCI pediátrica del Hospital Clínico se encontraba Ricardo, un niño de 10 años ingresado por un problema respiratorio. Estaba solo y… llorando. Se nos encogió el corazón al verlo en ese estado y una mirada de complicidad entre mi compañero, el Profesor Microscopio (Ventura Cano) y yo, bastó para ponernos en acción de inmediato.

Comenzamos con mucha cautela presentándonos de una forma suave, pero muy tonta. El niño moderaba sus lloros sin perdernos de vista. Acabada esta tímida introducción, Microscopio le preguntó si le gustaba la magia. El pequeño afirmó con un leve movimiento de cabeza. Mi colega le advirtió que el “Dotor” Max Recetax (el nombre de mi payaso) era un gran mago. Yo me hice el sorprendido y con mucho apuro le dije a Microscopio que no tenía ni idea de lo que decía. Micro insistió y anunció que Max iba a hacer desaparecer el pañuelo que sacó de mi bolsillo. Sin poder eludir la situación, me puse manos a la obra.

Al primer intento de desaparición, Ricardo no dudó en señalar con su dedo dónde había ido a parar el pañuelo. El mago no era muy eficaz, sin embargo el jovencito ya había cesado su llanto. Tras varios esfuerzos frustrados, a cada cual más ridículo, creí que ya lo había conseguido, pero el pañuelo sobresalía descaradamente por debajo de mi sombrero tapándome media cara. El muchacho comenzó a sonreír. Mi payaso, desesperado, le pidió entonces un soplo mágico y… esta vez por fin… ante el asombro de los tres… ¡el pañuelo desapareció! Todos estupefactos buscamos en vano dónde podría estar el trapo evaporado. Un nuevo soplo de nuestro protagonista lo hizo aparecer de nuevo. Agradecidos y maravillados ante tal destreza, nos despedimos dejando al chaval perplejo y encantado, con un estado muy lejano al que le habíamos encontrado.

Mi camarada y yo salimos de la UCI gratamente satisfechos de contribuir al drástico cambio de humor del afligido y extraordinario mago.

Sergio Claramunt (“Dotor” Max Recetax)

¡No es así!

Max Recetax (Sergio Claramunt) y Beni Cilina (Nuria Urioz)

Max Recetax (Sergio Claramunt) y Beni Cilina (Nuria Urioz)

Cuando llegamos ese martes a la UCI, una niña pequeña, postrada en una de las camas del servicio, ya nos seguía con la mirada sin que nos diéramos cuenta.

Nuestra querida enfermera Eli nos contó su caso. Se llamaba Araceli y hace algún tiempo había sido diagnosticada de Fibrosis Quística. Debido a esta enfermedad crónica, su aspecto era de una nena de 4 años como mucho, pero la muchachita tenía 6 añitos. Había tenido una crisis, por eso, la habían ingresado. Sus padres no se ocupaban demasiado de ella ni venían a verla a menudo, ya que tenía muchos hermanitos más.

Mi compañera, Beni Cilina (Nuria Urioz) y yo comenzamos un acercamiento suave con mi marioneta-pez, musiquita y pompas de jabón… pero justo en ese momento, llegó la fisioterapeuta dispuesta a comenzar su sesión de ejercicios para su rehabilitación. Araceli estaba triste y un poco deprimida. No parecía muy dispuesta a hacerle caso. La especialista comenzó a proponerle movimientos con los brazos, pero Araceli ni se inmutó.

Sin dudarlo un segundo, comencé a mover mis extremidades caóticamente y probé a conectar con la niña diciendo:

– “Mira, a mí me sale muy bien”. La pequeña me ignoró. Aunque no suele gustarme demasiado desafiar a los niños, me arriesgué:

– “Seguro que Araceli no lo sabe hacer”.

Fue entonces cuando Araceli salió de su silencio e inmovilidad y cansada de verme hacerlo tan mal, me dijo:

– “No es así.”

Y comenzó a hacer el esfuerzo que se le proponía. Yo jugué la sorpresa:

– “¡Anda, a Araceli sí que le sale bien!”

A partir de ese instante, cada vez que la terapeuta le proponía un ejercicio, yo hacía una mala imitación. La pequeña se reía y me corregía, mientras nosotros nos sorprendíamos y la felicitábamos. Había comenzado la diversión, la risa… ¡y la sesión de rehabilitación! Increíble. Nos marchamos a visitar al siguiente niño, contentos y orgullosos de nuestra aportación.

Sergio Claramunt (“Dotor” Max Recetax)

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